Podríamos definir una burbuja económica como una etapa durante la cual se producen elevados volúmenes de inversiones en un determinado tipo de activo a precios que difieren sustancialmente de su valor intrínsico.Aunque no existe un amplio consenso acerca de las causas de estas burbujas, un denominador común es que pocos las identificamos cuando se están produciendo mientras que a posteriori, después del pinchazo, son evidentes para todos.
Otra peculiaridad de estas burbujas es que se repiten una y otra vez en el tiempo, con subidas cada vez más animosas y caídas cada vez más contundentes. La fiebre por los bulbos de tulipán en 1637, la reciente crisis inmobiliaria en medio mundo, el ferrocarril a mediados del signo XIX o las empresas de Internet en 2000, son tan sólo algunos ejemplos de burbujas que se han hinchado y deshinchado durante nuestra historia contemporánea.
Parece probable, dada la tendencia del ser humano en tropezar una y otra vez sobre la misma piedra, que seguiremos viendo burbujas económicas durante las cuales algunos ganarán y muchos perderán enormes fortunas. La dificultad radica en saber identificarlas a tiempo para (a) ganar dinero o (b) no perderlo.
Según CB Insights, observatorio que analiza inversiones de capital riesgo en Estados Unidos, durante el tercer trimestre de 2010 los fondos inyectaron aproximadamente US$ 5.400 millones en 715 compañías, un 26% de las cuales se consideran empresas de Internet. Buena parte de estas empresas se dedican concretamente a esta cosa que llamamos 'Social Media'.
Facebook, Twitter, Groupon - y un puñado más de estas sociedades - no sólo reúnen a cientos de millones de usuarios, sino que también generan elevadas cifras de facturación. Pero en todas las burbujas especulativas hay un grupo de empresas que ganan dinero. Eso es precisamente lo que atrae a otros emprendedores y financieros que quieren involucrarse en el sector cuando, a veces, ya es demasiado tarde. Lo que pongo en duda es que a remolque de un concepto tan difuso como 'Social Media' se hayan financiado cientos de empresas en los últimos años sin un modelo de negocio lo suficientemente claro.
Estas nuevas plataformas sociales se construyen sobre una indiscutible tendencia hacia la democratización de los contenidos online. Esto es, que cualquier persona con una conexión a Internet puede formar parte de una comunidad donde los propios usuarios crean y comparten contenidos entre sí. El valor económico de estas comunidades consiste básicamente en involucrar durante el mayor tiempo posible al mayor número posible de usuarios, obtener toda la información posible sobre ellos y posteriormente reclamar la inversión publicitaria de anunciantes que quieran hacer llegar sus productos o servicios a esta masa.
¿Tiene sentido? En grandes líneas sí, pero la construcción de este argumento donde la inversión se realiza up-front y los ingresos, de existir, se producen en el futuro si, y solo si, se van encadenando otros hitos, me recuerda demasiado al de tantas empresas de Internet durante los años noventa. Éstas también tenían una idea de por dónde iban a venir los ingresos, pero la materialización de esos ingresos en la práctica resultó no ser tan fácil.
Llámenme agorero, pero ¿no cabe la posibilidad de que nos estemos dejando llevar con esto del 'Social Media'?
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Foto cortesía de Jeff Kubina.
1 comentarios:
Podría ser. Quizá los inversores hayan aprendido la lección (no sé cuál) de la burbuja del 2000. Quizá esa burbuja se produjo porque no se contó con la gente, porque todos esos portales y aplicaciones no eran sociales.
También es cierto que aquello sirvió de criba muchos servicios cayeron, pero otros sobrevivieron, selección natural.
Puede ser que vivamos una segunda burbuja con el tema social media, pero lo que está claro es que es un éxito y una nueva era, el problema es la monetización. El social media tiene el poder ahora, creo que los que sepan hacer sinergias con aplicaciones que sí monetizan, compartiendo riesgos y beneficios, triunfarán. Twitter me parece un buen ejemplo, con lo que están haciendo con Google y con Itunes.
El comercio electrónico tiene mucho que ganar en social media, porque podría ocurrir que llegara el día en que el tráfico que les envía Google empiece a descender. ¿que pasará si la gente busca productos en buscadores sociales?¿En función de datos cuantitativos y cualitativos de lo que la gente dice de los productos?
Intenet me parece un nuevo entorno, donde los conceptos de competencia y colaboración se hacen borrosos. El social es imparable, pero creo las sinergias serán las que digan quién sigue y quién no.
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