La vida del emprendedor no es fácil, querido Lector.

Disculpa el “spoiler”, pero cualquiera que haya intentado construir algo de la nada —un colosal desafío que te obligará a combatir contra tus propios fantasmas y llegar al límite de tus posibilidades— sabe perfectamente que es un reto de proporciones épicas.

Y si todavía no has comenzado tu propia aventura en el mundo de los negocios digitales, no digas que no te avisé.

Los negocios digitales se componen esencialmente de dos ingredientes: la Audiencia y la monetización. Sin Audiencia no hay monetización, y sin monetización no hay negocio (es algo que repito hasta la saciedad en prácticamente todos los episodios de La Academia de Marketing Online).

Pero más allá de esos dos ingredientes —Audiencia y monetización— un negocio de éxito en Internet (desde un simple blog en WordPress hasta la startup tecnológica más puntera) necesita un chef habilidoso que sepa combinar los distintos elementos de la receta para crear una verdadera experiencia culinaria.

El tercer ingrediente, por tanto, es la mentalidad del éxito o los mimbres mentales del emprendedor digital. Con la experiencia adquirida durante más de 15 años emprendiendo en Internet, puedo asegurar que es el ingrediente más importante de todos.

El emprendedor puede conocer y poner en práctica las tácticas y técnicas más sofisticadas para captar Audiencia y convertir esa Audiencia en ingresos (aquí tienes 10 ideas para ganar dinero con un blog), pero si no tiene la fortaleza mental necesaria, fracasará.

El estrés laboral es una aflicción común entre los emprendedores; un efecto colateral de no sólo soñar a lo grande, sino de hacer todo lo posible por convertir esos sueños en realidad (frecuentemente sin demasiados apoyos).

Introducción al estrés del emprendedor

Me atrevería a decir que todos los emprendedores —absolutamente todos— tenemos que lidiar en mayor o menor medida con estrés en el trabajo. La ansiedad puntual puede dar paso a un estrés crónico más dañino y, como te puedes imaginar, las consecuencias de todo esto son más bien negativas… No sólo para tu negocio, sino para tu salud (con lo cual de una manera u otra, terminará repercutiendo en tu negocio).

Cómo Combartir El Estrés

Imagen cortesía de Pexels

¿Cuáles son los síntomas del estrés? ¿Hay algún test de estrés laboral que podemos utilizar los emprendedores para salir de dudas y ver qué tal andamos?

En primer lugar, los síntomas físicos del estrés y la ansiedad pueden manifestarse de forma muy diversa en distintos emprendedores.

Las alteraciones del sueño (he visto a personas que no podían dormir y otras que sólo querían dormir a todas horas), fatiga, excesiva sudoración, problemas digestivos, sofocos, taquicardias o latidos irregulares, dificultad para respirar, tics nerviosos y mareos inespecíficos son sólo algunos síntomas de estrés relativamente frecuentes entre los emprendedores.

Pero el estrés del emprendedor también se manifiesta a través de síntomas emocionales como por ejemplo la irritabilidad, la falta de confianza en uno mismo, alteraciones repentinas en el sentido del humor, baja autoestima, una aparente incapacidad para tomar decisiones y un largo etcétera.

Y sí, por si tenías alguna duda, he experimentado de primera mano muchos de estos efectos físicos y emocionales del estrés laboral.

Muchos emprendedores describen el estrés crónico como una sensación de pérdida de control; como si el mundo se les viniera encima y fueran incapaces de controlar su vida, o como si viajaran en un tren sin conductor que está a punto de estrellarse…

Perder El Control Por Estrés

El estrés: una angustiosa sensación de pérdida de control inminente. Imagen cortesía de Pexels

El trabajo y la lista de tareas pendientes se apoderan de tu vida, andas siempre corriendo de un sitio para otro con la lengua fuera (pero aún así no llegas a todo), cada vez tienes más cosas pendientes y —aquí está una de las claves— tienes la firme convicción de que van a pasar cosas absolutamente terribles si no haces todo eso que crees que tienes que hacer.

Como puedes ver, esto del estrés laboral es una auténtica joyita. Un obstáculo más en la vida del emprendedor, por su tuviéramos pocos.

¿Te suena?

Si estás leyendo esto y has llegado hasta aquí, no creo que sea por pura curiosidad. Probablemente tú también has padecido alguno de estos síntomas y sensaciones más de una vez, o incluso te han diagnosticado “oficialmente” estrés crónico.

En ese caso, probablemente lo que realmente quieres saber es cómo combatir el estrés.

Si es así, tengo una buena noticia para ti. No es fácil quitar el estrés y rebajar los niveles de ansiedad, pero se puede hacer. Y desde luego, como mínimo, se puede mitigar notablemente para que no afecte tu vida negativamente.

A continuación voy a compartir contigo cinco trucos para plantar cara al estrés laboral.

Combatir el estrés con sentido común

El sentido común es un arma poderosa para todo tipo de aflicciones, problemas y preocupaciones (incluyendo combatir el estrés), pero desgraciadamente el sentido común es el menos común de los sentidos.

Te pongo en antecedentes.

Imagínate por un momento que estás trabajando en algo muy urgente —algo que tienes que acabar hoy— y, de repente, suena el teléfono, te entran 3 mensajes de WhatsApp seguidos y simultáneamente recibes 15 e-mails en tu bandeja de entrada.

Zasca. Todo de golpe.

Seguro que más de uno se está estresando sólo de leer esto e imaginarse la situación, pero es algo bastante cotidiano y rutinario en la vida del emprendedor.

La primera técnica para combatir el estrés consiste en pensar fría y objetivamente qué es, concretamente, lo que te estresa de la situación.

¿Es algo real, o más bien tu percepción personal y subjetiva de lo que podría ocurrir si no haces aquello que se supone que “tienes que hacer”?

Conviene tirar del hilo, y preguntarse a uno mismo: «vale, ¿y qué pasaría si no terminara esto que estoy haciendo, o si decidiera no responder inmediatamente a esos 15 mensajes que acaban de entrar?»

Frecuentemente verás que eso que “tienes que hacer” o eso que crees que “debes hacer” realmente no es tan necesario, ni tan obligatorio, ni tan vital para el equilibrio del cosmos. Lo que pasa es que te has formado una imagen mental (frecuentemente exagerada, distorsionada o directamente falsa) de lo que ocurrirá si no lo haces.

¿Te van a deportar si no respondes esos 15 correos? ¿Acaso te van a echar del planeta? ¿Van a quitarte todo tu dinero o la custodia de tus hijos si no respondes esos WhatsApps? ¿Van a secuestrar a alguien de tu familia? ¿Van a presentarse hordas de personas con estacas y antorchas a la puerta de tu casa como en la película de Frankenstein si no respondes esos 15 correos?

Estrés: Qué Es Lo Peor Que Puede Pasar

¿Qué es lo peor que te puede pasar? Imagen cortesía de Universal Pictures

Frecuentemente, no.

Si quieres reducir el nivel de estrés, empieza aplicando el sentido común en este tipo de situaciones cotidianas. No conviertas en obligaciones tareas que realmente no son obligatorias y —sobre todo— procura no crear películas en tu cabeza de lo que “podría” ocurrir ni meterte en la cabeza de otras personas para elucubrar lo que “podrían” pensar de ti si no haces esa tarea inmediatamente.

Fuera e-mail, fuera el estrés

Vale, esto tiene un poco de truco porque probablemente hoy en día no podemos prescindir por completo del correo electrónico.

Sin lugar a dudas el correo electrónico es uno de los inventos más increíbles de la historia de la humanidad —correspondencia instantánea con cualquier persona en cualquier lugar del mundo, quién lo iba a decir (ya estoy hablando como si tuviera 80 años)— pero el dichoso correo electrónico también es una de las principales causas de estrés en el trabajo.

Aunque por el momento no podamos eliminar el e-mail de nuestras vidas, lo que sí podemos hacer es dejar de utilizarlo como si fuera calendario, agenda y planificador todo en uno.

Eso es lo que realmente provoca estrés, el uso que le damos al correo electrónico y no el correo electrónico en sí.

Correo Electrónico Estrés

El correo: una importante fuente de estrés. Imagen cortesía de Ryan McFarland vía Flickr

Veamos un ejemplo práctico.

Si estoy trabajando en un proyecto más o menos urgente, y me gustaría completar una serie de tareas para ese proyecto (fíjate, por cierto, que he dicho “me gustaría” y no “tengo que”) ¿realmente es necesario que mire continuamente ese interminable listado de mensajes que en algún momento tendré que leer, responder, estudiar o evaluar, aunque no formen parte de ese proyecto prioritario?

Probablemente, no.

De hecho, lo más seguro es que sea perjudicial porque una parte de mi cabeza —aunque sólo sea una pequeña parte, y de forma subconsciente— se va a distraer con todos esos mensajes.

Si quieres acabar con el estrés, te sugiero que utilices el correo electrónico para enviar y recibir mensajes, y otras herramientas (por ejemplo Asana, Trello, Evernote o simplemente Calendar y Google Drive) para priorizar y organizar tus tareas.

Por favor, no utilices tu bandeja de entrada como un planificador, porque realmente no estás planificando nada;  sólo estás acumulando tareas sin ninguna relación entre sí y sin ningún tipo de orden ni concierto, lo cual sólo aumentará tu nivel de ansiedad y reducirá tu productividad notablemente.

Cuanto más control, menos estrés

Me temo que todavía no hemos terminado con el correo electrónico…

Te explicaba hace un momento que muchos emprendedores definen el estrés como una sensación de pérdida de control, y el control realmente se pierde cuando uno organiza su vida y actúa en función de lo que sucede a su alrededor.

Cuando tu negocio se convierte en una serie de volantazos o golpes de timón en respuesta a correos electrónicos y demás acontecimientos externos, sólo respondes.

Dejas de ser proactivo, te limitas a responder, no tomas decisiones, no tienes el control. Y eso no es una sensación, es una realidad.

De hecho, es la definición misma de “perder el control”.

No sabemos lo que va a ocurrir en nuestro entorno, en nuestro nicho de mercado en nuestro negocio ni en nuestra vida en general, pero es importante tener un plan y tratar de desviarse lo menos posible de ese plan y —sobre todo— no reaccionar permanentemente a todo lo que sucede a nuestro alrededor o nos llega vía e-mail.

El Estrés del Correo Electrónico

Imagen cortesía de Pexels

Vamos a verlo con un ejemplo.

Si has decidido responder a los mensajes de tu Audiencia por la mañana (ya sea en tu blog, en tu canal de YouTube o en las redes sociales), tienes que hacer un esfuerzo para cumplir esta regla.

A rajatabla.

La regla en sí puede ser mejor o peor, puede ser más eficaz o menos, puede dar lugar a más productividad o menos. Pero es TU regla, y mientras la cumplas, tienes el control. Te mantienes a los mandos de la nave.

En cambio, si empiezas a hacer excepciones ( «anda mira, Fulanito me acaba de enviar un e-mail y parece que está muy enfadado. Necesita algo urgentemente, voy a dejar todo lo que estoy haciendo para ver lo que necesita…») pierdes el control. Y la pérdida de control es sinónimo de estrés laboral.

No te preocupes, esos correos no van a ir a ninguna parte. Cuando puedas, ábrelos, decide qué grado de prioridad requieren, sácalos de  tu correo electrónico y ponlos en el lugar que correspondan dentro de una herramienta de planificación o tareas.

Reduce el estrés aprendiendo a decir NO

No es la primera vez que escribo sobre la importancia de saber decir “NO”.

Si realmente quieres que tu negocio crezca y quieres mantener el estrés a raya, vas a tener que aprender a decir “NO” a Usuarios, Lectores, Colaboradores, Oyentes, Partners, Clientes y —sobre todo— a ti mismo.

El hecho es evidente e irrefutable: el día sólo tiene 24 horas, y si te apasiona tu negocio tanto como a mí me apasiona el mío, podrías estar haciendo cosas durante todas y cada una de esas 24 horas al día y aún no llegarías a materializar todo lo que tienes en la cabeza.

Si encima tienes que encajar todo aquello que tienen los demás en la cabeza, apaga y vámonos. Rienda suelta al estrés.

A medida que vayas ocupando una posición más destacada en tu nicho de mercado, inevitablemente te van a empezar a surgir todo tipo de oportunidades como por ejemplo impartir una clase o un taller, escribir un guest post , participar en un curso, promocionar un producto como afiliado o hacer una entrevista en un podcast o un canal de YouTube.

Saber Decir NO

La importancia de saber decir NO. Imagen cortesía de Henry Burrows vía Flickr

La buena noticia es que muchas de esas oportunidades te acercarán a tu objetivo y consolidarán tu negocio, pero la mala noticia es que no puedes abarcarlo todo.

Es físicamente imposible. Y si lo intentas, antes o después te entrará el estrés (fíjate que pareado me ha salido).

En tu travesía de marketing online tendrás que aprender a elegir, sabiendo que cada nuevo proyecto o colaboración que emprendas (incluyendo ideas propias que se te puedan ocurrir) robará tiempo a todo aquello que ya tienes en marcha. Aprende a decir “NO”, y procura no asumir más responsabilidades de las que puedes (y debes) gestionar de forma simultánea.

Valora tus logros y vive el ahora

Una de las causas más frecuentes del estrés en la oficina es exagerar la importancia de nuestros fracasos o de todo aquello que todavía nos falta por hacer, y minimizar la importancia de nuestros logros y todo aquello que ya hemos hecho.

Te voy a poner un ejemplo… ¡Sí, otro más!

Recientemente —por fín— terminé Mimbres Mentales: una recopilación de consejos para emprendedores que está disponible en tanto en PDF como en formato audiolibro para que lo puedas leer o escuchar tranquilamente cuando quieras y donde quieras.

Estuve trabajando en ese proyecto durante meses, y cada semana —poco a poco, como una hormiguita— intentaba hacer algo para avanzar.

El proyecto en sí estaba compuesto por decenas de pequeñas tareas: primero había que escribir el libro, luego había que corregirlo, leerlo todo en voz alta para crear el audiolibro, editar y limpiar los audios, pedir testimonios, diseñar la imagen de portada, crear la landing page… A su vez, cada una de estas pequeñas tareas podía dividirse en varios componentes.

Conclusión: siempre parecía que faltaba mucho más por hacer de lo que había hecho ya, y si me esforzaba lo suficiente (en una especie de ejercicio de sadomasoquismo) incluso llegaba a creer que nunca jamás terminará.

Me moriría de viejo y Mimbres Mentales seguiría sin estar acabado.

El dichoso libro me provocaba cada vez más estrés, tanto es así que estuve a punto de dejarlo. Hasta que empecé a poner más énfasis en todos los pasos que SÍ había completado que en los que todavía me faltaban por abordar.

Y allí se acabó el estrés. Aquí tienes el resultado:

Valor Tus Logros

Aprende a valor tus logros, no sólo tus fracasos

Todo lo que pudiera avanzar, por pequeño que fuera, era un paso en la dirección adecuada. Y en esto del marketing online y los negocios en Internet, lo que importa es la inercia. El permanente movimiento hacia adelante.

Hazte un favor a ti mismo, no te machaques psicológicamente con tus fracasos y pseudo-fracasos.

Relativiza las cosas malas y todo lo que aún te falta por hacer, sonríe, y date una palmadita en la espalda por todo lo que has conseguido hasta ahora.

En este sentido, vivir el presente y hacer un esfuerzo por dedicar tan sólo 5 minutos al día para sentarte en silencio y simplemente “estar” —eso que llaman “Mindfulness” — sin darle vueltas en la cabeza a todo lo que has hecho mal ni lo que te falta por hacer, ayuda muchísimo.

Pero de eso, querido Lector, hablaremos otro día. Porque el “Mindfulness”, la meditación y el vivir en el presente merecen un artículo por sí mismos.

Lo último que quiero es estresarte, y de hecho con este artículo espero haberte ayudado a conseguir justo lo contrario.

Gracias por tu atención, y no dudes en compartir si crees que alguien en tu entorno padece de estrés en el trabajo.