“Yo nunca podré construir un negocio en Internet…”

No pasa una semana – ni una sóla – sin que algún Lector de esta página o algún Oyente de nuestro podcast de marketing online me exprese su sentimiento de frustración e incapacidad de una forma u otra.

Hace un par de horas, sin ir más lejos, he recibido uno de estos e-mails. Es bastante rutinario, y bastante triste.

Lo que más me llama la atención de este tipo de mensajes es que en el 99% de los casos la principal causa de la frustración es un sentimiento subjetivo de incapacidad técnica o falta de conocimiento, cuando realmente es un problema de mentalidad.

Cuando decidí convertir La Academia de Marketing Online (este blog que estás leyendo y el podcast que puedes escuchar gratuitamente en iTunes o Stitcher Radio) en un recurso de aprendizaje y capacitación, inicialmente pensé en limitarme a hacer lo que hacen la inmensa mayoría de blogs de este estilo: enseñar cómo comprar un dominio e instalar WordPress, qué plugins conviene utilizar, cómo configurar Google Analytics, cómo crear una lista de suscriptores con Aweber o cualquier otra herramienta de e-mail marketing…

Pero después de publicar los primeros artículos, me di cuenta de que estaba totalmente equivocado.

¡Menos mal que me di cuenta a tiempo!

Estuve reflexionando largo y tendido sobre los problemas reales que tuve yo cuando empecé a crear negocios en Internet: las barreras que me encontré por el camino, las dificultades que me quitaban el sueño, las cosas que realmente me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho, y en definitiva los obstáculos aparentemente infranqueables que me impedían crecer como yo quería.

Y entonces me di cuenta. Lo vi clarísimo.

La solución a esos problemas no estaban en YouTube, y muy pocos blogs escribían sobre ello. Porque esos problemas no eran de carácter técnico, sino de mentalidad. Y es mucho más difícil preparar un tutorial sobre eso, que sobre cómo montar una página web en 15 minutos.

Si escuchas mi podcast de marketing online y negocios en Internet, sabrás que hay dos frases que repito continuamente: una es “para triunfar hay que dejar de leer y empezar a hacer” (o algo por el estilo), y la otra es “las claves del éxito son paciencia, pasión y perseverancia”.

Fíjate que las tres claves para construir un negocio rentable en Internet no son “crear un buen logo, instalar los mejores plugins y suscribirte a MailChimp”.

No. Eso son detalles, querido Lector.

Lo realmente importante es la mentalidad, y de esos tres ingredientes que podríamos llamar “mentales – Paciencia, Pasión y Perseverancia – hoy quiero hacer especial hincapié en el tercero.

La historia – o más bien la interpretación moderna de la historia – tiende a enseñarnos que la gente que ha conseguido cosas grandes en la vida eran genios. Por eso lo consiguieron.

Por ejemplo, para un pianista es mucho más fácil pensar que con tan sólo cinco años Mozart ya componía obras musicales, que pensar en las miles de horas que practicaba cada día.

Para un joven aspirante a escritor es más fácil pensar que Stephen King es “uno entre un millón”, que recordar los miles de manuscritos suyos que fueron rechazados por innumerables editoriales antes de escribir Carrie.

Da igual el nicho de mercado, da igual el sector. Es más fácil pensar que nosotros nunca conseguiremos ciertas cosas, porque así nos protegemos de la eventual decepción en el caso de que efectivamente nos quedemos cortos.

La ambición está mal vista, y salvo honrosas excepciones el sistema educativo moderno tiende a limitar los sueños y las aspiraciones de nuestros hijos con la intención de evitarles disgustos. Pensamos que nosotros no podemos, y que los que sí han podido son especiales,  para protegernos del fracaso.

Pero resulta que si nos quedamos cortos antes de empezar, realmente estamos minando nuestras posibilidades de alcanzar el éxito antes de tiempo.

Y todo esto nos lleva a Ángela Duckworth; alguien de quien probablemente no habrás oído hablar en tu vida (yo tampoco, hasta hace poco) pero cuya historia puede tener un impacto considerable sobre tu vida.

Ángela – norteamericana hija de inmigrantes chinos – había sido la clásica “cerebrito multi-tasker” toda su vida, y tenía un currículum plagado de cualificaciones excepcionales (Oxford, Cambridge, Harvard, trabajos en McKinsey y La Casa Blanca…)

Pero fue en la universidad de Penn, mientras estudiaba para su doctorado en psicología, cuando hizo uno de los descubrimientos en mi opinión más relevantes e infravalorados de las últimas décadas.

Después de analizar el rendimiento académico de cientos de estudiantes, Duckworth concluyó que la persistencia es mucho más relevante que el talento, la habilidad práctica, la capacidad de liderazgo o el coeficiente intelectual a la hora de alcanzar nuestros objetivos.

Dicho de otra forma, “no sé” o “no puedo” no son impedimentos infranqueables para hacer miles de cosas, incluyendo construir un negocio rentable en Internet; algo relativamente sencillo si lo comparamos con construir un reactor nuclear o jugar en la NBA.

Perseverancia, agallas, coraje, determinación, valor… Podemos llamarlo de distintas formas, pero el significado es el mismo: la capacidad de uno para avanzar en una dirección contra viento y marea, sin desfallecer, superando todos los obstáculos que nos encontremos por el camino hasta conseguir nuestro objetivo.

¿Y cómo puedes saber si tú tienes eso?

Pues resulta que el estudio de Ángela Duckworth y su colega Christopher Peterson (que por cierto puedes leer gratuitamente aquí, aunque me temo que está en inglés), incluye un pequeño test que constas de 12 preguntas engañosamente sencillas y que no tarda más de 3 minutos en completar:

The Grit Test (versión interactiva)

The Grit Test (versión PDF)

Los resultados del test fueron comparados con el rendimiento real de cientos de escolares, universitarios, cadetes de la prestigiosa academia militar de Westpoint, comerciales y equipos de ventas de diversas organizaciones, profesores….

En todos los casos, en todos los sectores, las personas con máximo rendimiento objetivo en la vida real tenían sólo una cosa en común: su puntuación en el test estaba por encima de la media demostrando de forma estadísticamente significativa que existe una correlación directa entre la perseverancia y el rendimiento (una relación más estrecha aún que con el coeficiente intelectual, el expediente académico o cualquier otra medida convencional de “inteligencia”).

Te recomiendo ver el vídeo (subtitulado) de Ángela Dickworth explicando sus propias conclusiones:

La determinación – o “Grit” como lo definió Ángela Duckworth en su estudio – consiste en no dejar de aprender, pero sobre todo en no dejar de hacer (si todavía no has creado tu blog, aquí tienes una guía paso a paso así que no tienes excusas).

La determinación es tener un objetivo a largo plazo y no dejar que nada se interponga en tu camino: ni la falta de tiempo, ni el desconocimiento técnico. Si no sabes cómo se hace algo, buscas la respuesta (te garantizo que todo lo que puedes necesitar está en Internet). Si no tienes tiempo, lo sacas de otra cosa.

La determinación es creer firmemente que lo que haces tiene valor más allá del número de visitantes únicos o páginas vistas que estés generando hoy, porque tu plan es construir algo sólido y sostenible a futuro, no algo efímero mañana.

La determinación es no desmoralizarse nunca.

Así que, querido Lector, es muy posible que nunca seas capaz de construir un negocio rentable en Internet. Muchos lo intentan, pero pocos lo consiguen.

Pero si fracasas en tu aventura – si no llegas a cruzar la línea de meta – probablemente no será por tu falta de conocimiento sino por tu falta de perseverancia y determinación.

Este artículo apareció primero en OscarFeito.com.

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