El otro día, intentaba recordar cómo y dónde habían surgido las ideas más innovadoras que hemos implementado en Shopall durante los últimos 10 años.
La mayoría de estas ideas no brotaron de largas reuniones en la oficina, ni de dilatados encierros en una sala de juntas. En mi caso, los momentos de inspiración más notables se produjeron en una cafetería cercana a la oficina, o sentado en un banco del parque, auxiliado únicamente por una libreta y un bolígrafo que acostumbro a llevar siempre encima.
Es evidente que en los tiempos actuales cada vez pasamos más horas en un entorno laboral “convencional”, procesando tareas de forma mecánica sin apenas pensar en lo que estamos haciendo. ¿Quién tiene tiempo para darse un paseo o echar la mañana en un parque? Creo que mantener esta rutina es una disciplina necesaria, útil hasta cierto punto, pero en la mayoría de los casos que conozco los verdaderos avances intelectuales han surgido precisamente cuando se ha quebrado esa rutina.
Teniendo en cuenta que en un bar o en un parque, como en la oficina, abundan ruidos y distracciones, ¿por qué estos “brotes de creatividad” son más frecuentes en un lugar que en otro? Supongo que distintos tipos de estímulos y de distracciones afectan nuestra mente de forma distinta y, en consecuencia, el resultado del proceso creativo varía sustancialmente
¿Puede nuestra mente ser entrenada para relacionar un lugar determinado con un proceso y resultado creativo concreto? Seguramente sí. ¿A qué esperas para encontrar tu sitio?

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