Reproducción del artículo publicado el pasado lunes en la web de ICEMD.

Llevo más de una década en el sector del Comercio Electrónico, primero en Terra y posteriormente en Shopall.es, empresa que creamos en 2001 y logramos consolidar como una de las principales plataformas publicitarias para tiendas online.
Durante este tiempo no ha pasado ni un sólo año en el que no haya leído o escuchado al menos una vez que el Comercio Electrónico “está a punto de explotar”, generalmente tras la publicación de datos de alguna comisión, asociación, servicio de estudios o similar.
Sin embargo, la realidad es que durante los últimos 10 años la innovación en el sector del Comercio Electrónico más bien ha brillado por su ausencia. A pesar de que cada vez hay más compradores online, que los que compramos cada vez lo hacemos con más frecuencia, y que el pedido medio parece ir en aumento, el balance no es tan positivo. Tanto en Europa como en Estados Unidos el Comercio Electrónico todavía representa poco más del 5% del total de transacciones minoristas y, aunque queda mucho camino por recorrer, las tasas de crecimiento son cada vez más discretas. El Comercio Electrónico crece, pero a un ritmo cada vez menor.
En contraposición a esta apatía, empresas de Social Media como YouTube, Flickr, LinkedIN, Twitter o Facebook (la mayoría de ellas mucho más jóvenes que el Comercio Electrónico) sí han crecido de forma exponencial en los últimos años y genuinamente han transformado la forma en la que trabajamos, nos entretenemos o nos comunicamos. No podemos engañarnos; salvo casos puntuales, el Comercio Electrónico no ha provocado cambios igualmente profundos en los hábitos de compra de la mayoría de las personas. De hecho, un análisis publicado en el blog de la firma de capital riesgo First Round Capital concluía que 7 de los principales 15 sitios de Internet se crearon en la última década mientras que sólo 1 de los principales 15 sitios de Comercio Electrónico surgieron durante este último periodo: en otras palabras, las principales posiciones en el ranking del Comercio Electrónico siguen ocupadas por pioneros del sector con más de 10 años de antigüedad (“dinosaurios” si lo prefieres) como Amazon o eBay. Estos veteranos del sector comparten debilidades como elevados costes de adquisición, erosión de márgenes, dificultad para retener al cliente y generar compras repetitivas o flujos de caja deficitarios en logística y gestión de inventario.
Sin embargo, en estos momentos todo apunta a que el Comercio Electrónico sí puede estar en puertas de una gran revolución. Las mismas tendencias que han apuntalado la innovación en otras áreas de la web – principalmente social, local y móvil – están comenzando a insuflar vitalidad al comercio en Internet. Los emprendedores digitales están descubriendo que para crear un modelo de éxito en Comercio Electrónico no basta con trasladar modelos de tiendas tradicionales a Internet, sino que hay que aprovechar las cualidades de Internet para crear negocios únicos que sólo pueden existir en este medio.
Hemos tardado más de una década en llegar a esta conclusión, pero la espera puede haber merecido la pena. La participación de los usuarios en el diseño de los productos que se venden online (Threadless.com, Lookk.com, Local-Motors.com), la democratización en la fabricación de productos físicos (BrickArms.com, Brickforge.com), o la fusión de online y offline para crear mercados de nueva generación (AirBNB.com, ZipCar.com, TaskRabbit.com) son sólo 3 ejemplos de la nueva ola de Comercio Electrónico que finalmente puede desencadenar la tan ansiada revolución en el sector.
Mientras no perdamos de vista que la razón de ser de cualquier negocio en Internet no es otra sino aportar valor añadido al Usuario, y que las nuevas tecnologías permiten hacer esto de cada vez más formas, soy optimista.

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