Me ha pillado el toro, querido Lector… ¡Oops!

Mira que soy un emprendedor relativamente responsable y disciplinado, pero resulta que últimamente —entre unas cosas y otras— se me ha ido acumulando el trabajo, y me dispongo a escribir esta entrada apenas 24 horas antes de la fecha prevista para su publicación en el blog.

Si lo estás leyendo, vamos bien porque significa que al final —y contra todo pronóstico— he llegado a tiempo.

Probablemente no será el mejor artículo que hayas leído aquí, y seguramente estará muy lejos de poderse clasificar como contenido épico (eso lleva su proceso, y no se hace de la noche a la mañana).

Pero está. Y en el fascinante mundo de los negocios digitales, frecuentemente “suficiente” es mejor que “perfecto”.

No te voy a engañar: odio crear contenidos con estas prisas.

Pero si quiero cumplir con la cita que tenemos tú y yo, y que esté listo para el miércoles (que es cuando suelo publicar nuevos contenidos en el blog de La Academia de Marketing Online), más vale que no se me atragante porque andamos un poco justos de tiempo…

Lo más curioso de todo es que aparentemente no hay ninguna razón objetiva por la que este contenido deba publicarse el miércoles, necesariamente. De hecho, probablemente tampoco pasaría absolutamente nada si no lo hiciera ni el miércoles, ni el jueves, ni el viernes… Vamos, que este post podría quedarse en el cajón, y tampoco pasaría absolutamente nada.

Más allá de mi propia Audiencia (que no es poco, por otro lado), no tengo jefes. Con lo cual nadie me va a reñir si no hay contenido el miércoles a primera hora, y desde luego no se va a romper el mundo si falto a mi cita con los Lectores.

Al fin y al cabo, tampoco es como si hubieras pagado por recibirlo, ¿verdad? Claro que no, ni falta que hace.

Por otro lado, creo que después de varios años publicando contenido a diestro y siniestro (tanto aquí en el blog como en el podcast de La Academia de Marketing Online donde llevamos ya 179 episodios, mi canal de YouTube, las redes sociales y no sé cuántos sitios más) me he ganado el derecho a fallar alguna vez.

Entonces, ¿por qué me estresa tanto romper la frecuencia de publicación y no llegar a tiempo?

¿Por qué los creadores de contenido hacemos todo lo posible (e incluso frecuentemente lo imposible) para ceñirnos a nuestro calendario de publicación, sortear cualquier imprevisto y mantenernos fieles a nuestra cita con la Audiencia contra viento y marea?

¿Es tan importante la regularidad en la frecuencia de publicación, aún a expensas de sacrificar la calidad de tus contenidos?

Pues no lo sé, pero espero que este post sirva no sólo para llegar a tiempo a mi cita semanal con la Audiencia, sino también para reflexionar sobre si es preferible la calidad o la regularidad a la hora de crear contenidos para tu negocio en Internet.

Frecuencia De Publicación

El Contenido de Calidad para tu Blog

El contenido sigue siendo el rey del mambo en Internet.

En la era del marketing de contenidos, nuestros contenidos —precisamente— son nuestra carta de presentación.

Los contenidos sirven para construir autoridad y demostrar a nuestra Audiencia (ya sea a través de un blog, un canal de YouTube, un podcast o cualquier otro vehículo de content marketing) que somos capaces de resolver sus dudas, problemas y frustraciones. Los contenidos demuestran empatía y un compromiso inequívoco con aquellas personas que forman nuestra Audiencia en Internet.

Los negocios digitales se basan en dar, compartir y regalar. Aporta valor a tu Audiencia a través de contenidos épicos, exhaustivos y útiles, y esos Lectores, Oyentes o Espectadores te prestarán su atención e incluso puede que lleguen a convertirse en verdaderos fans.

Frecuencia De Publicación En Un Blog

Imagen cortesía de Pixabay

A partir de ahí —cuando has logrado captar la atención y ganarte la confianza de tu Audiencia— puedes empezar a pensar en convertir una parte de esa Audiencia en Clientes. Pero no antes.

Por lo tanto, para empezar, es evidente que el contenido de calidad es absolutamente crítico para construir un blog de éxito o cualquier otro negocio rentable en la red. Sin contenido, no hay Audiencia. Y sin Audiencia, no hay negocio.

En un mundo ideal, supongo que lo óptimo sería crear contenidos de una calidad extraordinaria y hacerlo de forma periódica: cada día, cada semana, cada dos semanas, cada mes o lo que sea…

¿Por qué tenemos que elegir? Si hemos establecido que el contenido de calidad es crucial, cuanto más contenido publiques, mejor.

El problema es que no vivimos en un mundo ideal, y no siempre vas a poder crear ese tipo de contenidos de forma periódica. Quizás al principio, cuando básicamente tu único reto es atraer Lectores, Oyentes y Espectadores, sí puedes centrar toda tu energía y todos tus recursos en la creación de contenidos.

Pero a medida de que tu negocio online vaya creciendo, probablemente tendrás que sacrificar la creación de contenidos (o por lo menos una parte) por otras tareas igualmente críticas.

Mi primer consejo (especialmente si estás empezando) es que tu objetivo principal sea crear contenido extraordinario para abrirte un hueco en tu nicho de mercado, aunque no sea de forma periódica o aunque la periodicidad no sea de días o semanas sino de meses, porque eso es lo que llamará la atención de tu público objetivo.

Conexión con tu Audiencia y la Frecuencia de Publicación

¿Sabes una cosa?

Un contenido no tiene que ser especialmente largo ni estar repleto de tablas, imágenes e infografías para ser épico.

Tampoco es estrictamente necesario que sea un contenido colaborativo y que cuente con la participación de decenas de influencers y expertos en tu nicho de mercado.

Para que un contenido sea épico, en primer lugar tiene que resolver dudas o frustraciones concretas de tu público objetivo. Pero en segundo lugar, tiene que transmitir tu propia personalidad para crear un vínculo con la Audiencia.

Cada Cuánto Publicar En Un Blog

Imagen cortesía de Pixabay

Resulta que en un mundo digital tan absolutamente saturado como en el que vivimos actualmente —donde es prácticamente imposible no ser bombardeado por miles y miles de piezas de contenido cada minuto— tu personalidad a la hora de transmitir esos contenidos es casi tan importante (si no más) que el contenido en sí.

Un buen contenido resuelve problemas, dudas y frustraciones de tu Audiencia, mientras que un contenido extraordinario lo hace compartiendo tu propia experiencia personal y estableciendo un vínculo emocional con tu Audiencia.

Si compartes contenidos con tu Audiencia de pascuas a ramos, por muy buenos que sean esos contenidos y por mucho que dejen entrever tu personalidad, no será suficiente para crear un vínculo afectivo; es como un viejo amigo del colegio que sólo ves cada 5 ó 10 años en una reunión de antiguos alumnos.   

Aunque objetivamente todo tu contenido no sea absolutamente extraordinario (en primer lugar porque eso no es fácil de hacer aunque tengas todo el tiempo del mundo, y en segundo lugar porque te irán surgiendo otras responsabilidades), merece la pena hacer el esfuerzo de conectar con tu Audiencia periódicamente aunque sólo sea para mantener vivo ese vínculo personal.

Ventajas objetivas de la regularidad

Otra ventaja objetiva de crear contenidos periódicamente y cumplir con tu frecuencia de publicación —aunque ello implique necesariamente sacrificar la calidad de vez en cuando— es el posicionamiento SEO.

El posicionamiento web es un aspecto absolutamente fundamental del marketing online y los negocios en Internet.

Te voy a contar un pequeño secreto…

La clave para ganar más dinero con tu blog o página web es conseguir más tráfico. Así de simple, ¡y así de complejo al mismo tiempo! No hay herramientas mágicas.

Puedes empapelar tu web con anuncios, lanzar infoproductos, contactar con patrocinadores, desarrollar aplicaciones y poner ofertas de afiliados en tus contenidos. Pero si no tienes tráfico, no servirá para nada.

Los métodos de monetización, sin Audiencia, son absolutamente inútiles.

Es como tener la mejor tienda del mundo —con los productos más deseados y precios increíbles— en medio del desierto. Si no pasa nadie por ahí, no vas a vender.

En cambio, cuando tienes tráfico, por muy mal que hagas las cosas los ingresos llegan prácticamente sólos. No es complicado.

Te lo digo en serio: con tráfico es casi imposible NO ganar dinero en Internet.

¿Y de dónde sale el tráfico?

Pues hay muchas técnicas para conseguir tráfico (y tu estrategia debe incluir un amplio abanico de canales para no depender demasiado en un sólo método) pero por regla general te recomiendo que el posicionamiento SEO al menos esté presente en tu mix de medios.

Estrategias de Marketing Online

Imagen cortesía de Pixabay

No puedes consolidar un negocio rentable online de espaldas a Google.

A día de hoy Google recibe más de 63.000 búsquedas por segundo (lo que se traduce en 3,8 millones de búsquedas por minuto y más de 5.500 millones de búsquedas al día).

Se estima que Google maneja el 65% de las búsquedas mundiales, y en algunos países (como por ejemplo España) su cuota de mercado es aún mayor.

Resumiendo: la gente (TU AUDIENCIA) busca respuestas en Google, y si tu negocio NO está entre las primeras posiciones, directamente es como si no existiera.

Y resulta que uno de los factores fundamentales para que tu página web escale posiciones en Google es creando contenidos de forma periódica (aunque todos y cada uno de esos contenidos no sean perfectos).

Pero las ventajas objetivas de la regularidad no se limitan al posicionamiento en Google.

La regularidad también es un factor decisivo a la hora de posicionar vídeos en YouTube, y podcasts en iTunes. Prácticamente todos los algoritmos de posicionamiento premian a los creadores que publican contenido con regularidad.

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