Mi buen amigo, ex-socio y emprendedor en serie Benji Coll dijo una vez que las empresas maduran cuando aprenden a decir que no.

En los últimos 15 días he recibido invitaciones para participar en los programas de formación de dos escuelas de negocios, solicitudes de guest-posts para un par de blogs de marketing digital, tres propuestas de consultoría, una propuesta para participar en el accionariado de una startup interesante, una propuesta para escribir un libro, decenas de correos electrónicos de Lectores de esta página que necesitan ayuda con sus respectivos proyectos y varias invitaciones para “tomar café” y “conocer mi opinión” sobre distintos proyectos relacionados con el marketing digital.

No me malinterpretes: ni me considero una persona especialmente mediática en este sector (hay profesionales con muchísimo más glamour que yo), ni esta página se encuentra todavía entre las más visitadas. No pretendo asombrar a nadie.

Todas estas excelentes oportunidades me llevarían más cerca de mi objetivo – ayudar al mayor número posible de personas a construir negocios rentables en Internet – pero lamentablemente no puedo hacerlo todo.

Una de las lecciones más importantes que he aprendido en esto del marketing digital es que la distribución de nuestro tiempo es un juego de suma cero; cada hora que dedicamos a una cosa, implica que debemos dedicarle una hora menos a otra.

Tus días y los míos tienen el mismo número de horas; ninguno de nosotros vivimos en una especie de vértice temporal donde se rasga el tejido del espacio-tiempo, y cada hora de nuestros días tienen un coste de oportunidad.

Lo único que diferencia a las personas que tienen éxito de las que no, es cómo utilizan esas 24 horas que tiene el día. Y una de las cosas que tendrás que aprender a hacer para alcanzar tu objetivo es aprender a decir “Lo siento, pero no”.

Uno de los mayores retos a los que deberás enfrentarte en tu aventura de marketing online será cómo invertir el tiempo que tienes disponible para sacar adelante tu proyecto.

Independientemente de si en estos momentos estás construyendo tu negocio a tiempo parcial, o si por el contrario te dedicas plenamente a ello, cada día tendrás que tomar una decisión importantísima: ¿a qué dedico las horas que tengo?

Fácil, ¿verdad? Pues no.

Una gestión inadecuada del tiempo es una de las principales causas del fracaso empresarial, y hay dos amenazas muy concretas que están estrechamente ligadas entre sí:

1.) Nuestra propia falta de foco, y como consecuencia la inevitable tendencia a probar decenas de técnicas de marketing online para captar y monetizar audiencias sin profundizar en ninguna de ellas (el síndrome del objeto reluciente).

2. Distracciones externas

En ambos casos la raíz del problema es la misma; no saber decir que no a nuestros propios impulsos, y a esas “tentaciones” que vienen de fuera.

Como indicaba al inicio de este artículo, sólo en las últimas dos semanas he recibido un montón de propuestas interesantísimas para participar, ayudar y colaborar en distintas iniciativas.

A medida que vayas ocupando una posición más destacada en tu propio nicho de mercado, empezarán a surgirte también a ti este tipo de oportunidades. Y no te voy a negar que es un auténtico orgullo que personas a las que respetas y admiras quieran contar contigo.

La buena noticia es que muchas de esas oportunidades te acercarán a tu objetivo (en mi caso, ayudar al mayor número posible de personas a construir su propio negocio en Internet), pero la mala noticia es que no podrás abarcarlo todo.

Es físicamente imposible. Y si lo intentas, antes o después te quemarás.

En tu travesía de marketing online tendrás que aprender a elegir, sabiendo que cada nuevo proyecto o colaboración que emprendas seguramente reducirá (o retrasará) tus probabilidades de éxito en todo aquello que ya tienes en marcha; indudablemente no todo, porque muchos proyectos te acercarán a tu objetivo final, pero sí la mayoría.

Y para poder elegir, tendrás que aprender a decir “lo siento, pero no”. “No” a ti mismo, y en ocasiones “no” a otras personas; frecuentemente a personas a quienes respetas y admiras profundamente.

Para no meter la pata – y evitar rechazar oportunidades que realmente podrían haber llevado tu negocio a otro nivel – hace falta no perder de vista tu Propósito Motivador Único y mantener el foco en tu propio camino.

Tu Propósito Motivador Único es aquello que te empuja a hacer lo que haces; lo que te da fuerzas para escribir un artículo más, grabar un vídeo más o realizar una mejora más en tu página cuando estás agotado y lo que realmente te apetece es irte a dormir… Porque es el camino que has elegido.

Cuando llegues a una bifurcación en el camino, no podrás seguirlos todos al mismo tiempo. Si tienes varias oportunidades ante ti, y no sabes cuáles elegir, pregúntate si alguna de ellas te acerca más (y mejor) a tu Propósito Motivador Único. Pero recuerda que los atajos generalmente no existen.

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