La música de esa que llaman “motivacional” es como las frases célebres que compartí contigo aquí: la adoras, o la odias, pero no suele haber término medio.

A mí me ha pasado exactamente lo mismo con la música motivacional que con las frases célebres: al principio me resbalaba, hasta que un buen día topé con tres canciones que ahora escucho prácticamente a diario y considero absolutamente imprescindibles para recordarme lo que realmente significa emprender.

La motivación está dentro de cada uno de nosotros, y es algo muy personal.

Tanto los estímulos visuales como auditivos que pueden hacer volar la motivación varían enormemente entre una persona y otra, pero en lo referente al emprendimiento yo creo que hay una serie de gatillos comunes que nos afectan a casi todos por igual.

En el post de hoy quiero compartir contigo tres de mis canciones favoritas para emprendedores: música para la motivación que te hará volar.

Música Para Emprendedores

Summer of 69 – Bryan Adams

A pesar de que el autor de Summer of 69 confesó en 2004 – dos décadas después de lanzar el single – que la canción no tenía nada que ver con su infancia, lo bonito de la música es cada uno es libre de interpretarla como desee y que evoca sentimientos diferentes en cada oyente.

Para mí, Summer of 69 es una canción tremendamente nostálgica que nos traslada a la infancia; esos veranos interminables que parecían durar para siempre y durante los cuales nuestra única preocupación era jugar con los amigos y divertirnos.

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Si cierro los ojos y me concentro mucho, mientras escucho esta canción soy capaz de transportarme a ese día en el que comenzaban mis vacaciones escolares de verano. La sensación de haber terminado el colegio hasta septiembre, y la ilusión de todo un verano por delante para disfrutar.

Qué tiempos aquellos, ¿verdad? Aquellos maravillosos años…

Como ya te dije en este post, estoy convencido de que el 99,9% de las personas a quien preguntes te dirían que su mejor momento en la vida ya pasó y que difícilmente podrán vivir momentos igual de bonitos ni por casualidad.

Muchos te dirán que el día más feliz de su vida fue cuando nacieron sus hijos, o quizás el día de su boda. Algunos evocarán el día de su graduación escolar (cuando se convirtieron oficialmente en adultos), mientras que otros recordarán con dulce nostalgia esos interminables veranos de su infancia como canta Bryan Adams en Summer of 69.

Lo tengo comprobado. El mejor momento de la gente, en general, nunca es ahora.

En la inmensa mayoría de los casos lo mejor ya pasó (y no volverá), mientras que en un puñado de situaciones lo mejor está por venir. Pero nunca es ahora.

El emprendedor de éxito también añora los momentos felices del pasado y también cree que vendrán buenos momentos en el futuro, pero sobre todo (y por encima de todo) el emprendedor de éxito vive en el presente.

Tu mejor momento es ahora, entre otras cosas porque esos episodios tan felices de antaño que tanto echas de menos ya pasaron. Y por mucho que te prepares para recibir el mañana, tampoco podemos saber a ciencia cierta qué nos deparará el futuro.

La realidad tiende a desbaratar los planes.

El pasado ya pasó, el futuro es incierto, pero el presente es nuestro. Nos pertenece. Nosotros decidimos lo que queremos hacer con él, y cómo queremos vivirlo.

Tanto en este blog como en nuestro podcast de marketing online (que puedes escuchar gratis aquí) insisto una y otra vez que en los negocios triunfa el que más hace y no necesariamente el que más preparado está ni el que más sabe.

Puedes tener las mejores ideas del mundo – y todo el mundo tiene alguna de vez en cuando – pero si no actúas esa idea jamás se convertirá en realidad porque no les has dado una oportunidad de florecer.

¿Sabes una cosa? La falta de autoestima y la permanente indecisión son responsables de más sueños rotos que el fracaso.

Si te pones en marcha, inevitablemente puedes tropezar y caer; pero ese “fracaso” no es más que parte del proceso de aprendizaje. Sin embargo, si nunca te pones en marcha – si nunca intentas ejecutar esas ideas tan fantásticas que tienes en la cabeza – desde luego no se convertirán en realidad.

Uno no puede tropezar si no se echa a andar. No hay más que observar a un bebé que comienza a caminar.

¿Y qué tiene que ver todo esto con tu mejor momento? Pues todo.

Resulta que tus mejores momentos en la vida fueron aquellos en los que te sentiste invencible, feliz, realizado y orgulloso de tus propias capacidades. Tomaste una decisión (casarte, tener descendencia, presentarte a un examen o a una entrevista de trabajo…) y lo conseguiste.

Esas sensaciones pueden repetirse hoy mismo si pones en marcha algo que te ilusione de verdad.

Pero hay que empezar. No puedes seguir viviendo de los sueños, ni de los recuerdos, ni de esos fantásticos veranos. Y no hay mejor momento para empezar que ahora.

De alguna manera, la canción Summer of 69 de Bryan Adams me reconforta porque me hace revivir esos felices veranos de la infancia, cuando mi única preocupación era la próxima melodía que aprendería a tocar en la guitarra o quizás el próximo truco de skate.

Pero me hace recordar esos momentos no con nostalgia ni con tristeza sino con esperanza y fuerza para vivir momentos igualmente felices en el presente.

It’s My Life – Bon Jovi

Eurípides – uno de los grandes poetas griegos de la antigüedad – dijo en una ocasión que nadie puede decir con absoluta confianza que aún vivirá mañana.

La inevitabilidad del fin de trayecto es una de las grandes verdades de nuestra existencia, y me temo que aunque no nos guste pensarlo, de vez en cuando es útil recordar que antes o después también nos tocará a nosotros.

Si no eres muy fan de los poetas griegos de la antigüedad y prefieres a un líder más contemporáneo, Steve Jobs vino a decir más o menos lo mismo en su ya famosa charla a los alumnos de la Universidad de Stanford en 2005:

“Tu tiempo aquí es limitado. No lo malgastes viviendo la vida de los demás.”

Si no has visto el vídeo, por favor hazlo (aquí lo tienes subtitulado). Y preferiblemente no lo veas sólo una vez, sino periódicamente. Lo considero un recurso absolutamente imprescindible para cualquier emprendedor.

Mark Twain – el célebre escritor norteamericano – lo expresó de otra manera:

“Cuando pasen 20 ó 30 años te arrepentirás más de las cosas que no hiciste que de las que hiciste..,”

Y Bon Jovi también viene a decir lo mismo en It’s My Life, la segunda canción de mi lista:

“No voy a ser solamente una cara más entre la muchedumbre, vas a oír mi voz. Es mi vida, y debo hacer algo con ella ahora o nunca. Porque no voy a vivir eternamente, y quiero sentirme vivo.”

Estoy convencido de que la mejor forma de alcanzar la plenitud, de aprovechar el tiempo que tenemos, es impactando la vida de los demás y no sólo en el terreno personal (una noción que sustenta todas las grandes religiones del mundo) sino también en el terreno profesional.

Eso que nos mantiene ocupados durante prácticamente un tercio de nuestra vida.

Independientemente de tu nicho de mercado, o de lo que hagas exactamente en tu negocio, en tu mano está la posibilidad de solucionar problemas y frustraciones de otra gente. Tienes la posibilidad de ayudar a otras personas, de hacerles pensar, sonreír, sentirse realizados o simplemente entretenerse y olvidar sus problemas cotidianos aunque sea por unos minutos (que no es poco).

Tienes la posibilidad de inspirar a miles, cientos de miles o incluso millones de personas, que a su vez inspirarán a muchas personas más. Y todo gracias a ti.

Pero tienes que empezar ya, porque tu tiempo aquí está limitado.

Si eres capaz de interiorizar este concepto y aplicarlo en tu negocio o actividad de marketing online – en tu vida profesional – llegarás lejos. Quizás tardarás más en ver los resultados que con otras técnicas más cortoplacistas, pero cuando finalmente éstos lleguen encontrarás un grado de satisfacción difícilmente igualable.

La generación de valor es uno de los ingredientes clave del emprendimiento, porque cuando uno hace algo que realmente tiene un impacto positivo en la vida de los demás lo hace con una energía y con una perseverancia inusitada.

Prepárate porque tus amigos, la vecina del cuarto, tu padre o tu madre, tus compañeros de estudios y ese familiar que todo lo sabe te dirán que es imposible. Que no se puede hacer.

La solución está en It’s My Life de Bon Jovi: “better stand tall when they’re calling you out…” Mantente firme, no cedas, no te dobles y no te rompas.

No es imposible, porque otros lo han hecho antes y no hay mejor prueba de que algo se puede hacer ¿verdad?

Eye of the Tiger – Survivor

No podía faltar en esta lista la mítica banda sonora de Rocky (una banda sonora que, por cierto, no aparece hasta la tercera entrega de la serie).

Como ya dije a finales del año pasado, desde 2016 La Mirada del Tigre me despierta con fuerzas cada mañana (aunque habitualmente ya tengo el ojo abierto antes de que suene el despertador), y raro es el día que no escuche sus electrizantes acordes también en el coche o el gimnasio…

No soy demasiado fan del boxeo, pero sí soy un firme creyente en el valor del sacrificio, el esfuerzo personal y la perseverancia para conseguir nuestros objetivos.

Estoy seguro de que muchos emprendedores se sentirán plenamente identificados con la historia de superación personal y la montaña rusa del éxito y el fracaso que refleja tan magistralmente la serie de Rocky.

Por este motivo – pese a ser muy poco fan del boxeo y siendo plenamente consciente de los efectos colaterales de poner a dos chavales de 10 años a ver una peli de golpes, puñetazos y testosterona a raudales – hace poco senté a mis hijos frente al televisor y en un sólo fin de semana vimos Rocky I, II, III y IV.

Y allí estaba yo – su padre – para explicarles que la carrera hacia el éxito empresarial no es muy diferente al reto que afronta El Potro Italiano en cada una de sus películas.

Lo mires por donde lo mires, Eye of the Tiger es básicamente una oda al emprendimiento.

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La pieza – que llegó a competir por el Óscar a la mejor canción original en 1983 – estuvo en el número uno de The Billboard Hot 100 durante seis semanas consecutivas y 33 años más tarde se sigue escuchando a diario en gimnasios de medio mundo.

La letra de Eye of the Tiger nos invita a superar los fracasos, luchar por aquello que queremos (poniendo nuevamente de manifiesto la importancia de encontrar nuestra verdadera razón de ser) y volver a intentarlo tantas veces como haga falta hasta conseguir la victoria.

Nuestro protagonista – técnicamente un boxeador, pero que bien podría ser cualquier emprendedor – está nuevamente en la calle después de asumir una serie de riesgos y pagar las consecuencias.

Hizo todo lo que pudo, pero fracasó, y ahora sólo le queda su instinto de supervivencia.

Sucede tantas veces, dejas tu pasión a un lado y empiezas a perseguir la gloria (lo que sucede en los negocios cuando uno pierde de vista el “por qué” y se centra en ganar más y más dinero olvidando a quién quiere servir y cuál es su verdadera propuesta de valor añadido).

No pierdas de vista tus sueños – esos sueños del pasado que te hicieron perseguir tu propio destino – pero los sueños son simplemente castillos en el aire si no luchamos por ellos; para que los sueños se mantengan vivos, hay que pasar a la acción.

La mirada del tigre es la mirada de la victoria, pero sobre todo es la mirada de la perseverancia, la tenacidad y el apretar de dientes. Es creer en uno mismo a pesar de que las probabilidades estén en nuestra contra, y es seguir luchando por aquello en lo que crees cuando todo y todos a tu alrededor te invitan a arrojar la toalla.

Conclusión

Y ahí lo tienes, querido Lector.

La esencia del emprendimiento en tres canciones.

¿Tienes alguna música o canción favorita que te gustaría añadir a esta lista?

Me encantaría conocerla, ¡anímate y deja tu comentario!

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