El viernes pasado tuve la oportunidad de participar en unas charlas sobre emprendimiento y marketing en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid organizadas por Francisco Marhuenda (director del diario La Razón), Jorge Urosa y Antonio Mateo.

No es la primera vez que tengo el privilegio de dirigirme a los alumnos de marketing de la URJC, y en esta ocasión tampoco decepcionaron: el evento atrajo a cientos de asistentes (algo bastante inaudito para un viernes por la tarde) y tanto la atención como la participación del público fue increíble.

Lamentablemente, en mi charla tuve que hablar sobre una peligrosa enfermedad que se está extendiendo rápidamente entre nosotros… Aunque no me consta que haya vídeo del evento, afortunadamente grabé uno de mis ensayos previos y puedes verlo aquí

Si lo prefieres, también puedes leer el contenido de mi ponencia un poco más abajo.

Síntomas: Desmotivación, Frustración y Apatía

Yo les llamo “zombis corporativos”, y caminan entre nosotros. De hecho, ten cuidado porque están mucho más cerca de lo que crees.

Estos autómatas o “drones del cubículo” se caracterizan principalmente por cuatro síntomas:

  • Profunda insatisfacción laboral
  • Alto grado de frustración profesional
  • Malestar personal, generalmente en la forma de baja autoestima
  • Repetición de los mismos patrones de comportamiento que les llevaron a esta situación, como si carecieran de voluntad propia

Formación de Zombis Corporativos

Lo primero que necesitas saber es que los “zombis corporativos” se contagian muchos años antes de acceder al mundo corporativo. De hecho, frecuentemente el periodo de incubación alcanza un punto irreversible durante los años Universitarios.

Academia de Zombis

Y es que muchos de estos “zombis corporativos” se pasan años estudiando una carrera universitaria que, realmente, no les gusta.

Quizás la nota no les daba para otra cosa (era la opción menos mala), o quizás sí les gustaba a los 18 años, pero ahora ya no tanto.

Dedican años de su vida (y una inversión monetaria notable) en estudiar cosas frecuentemente obsoletas, en un lugar donde hay poco énfasis en técnicas de liderazgo, innovación y pensamiento creativo.

Nuestro sistema educativo es el caldo de cultivo perfecto para los “zombis corporativos”; el objetivo es formar a buenos empleados que encajen dentro del sistema, lo que no está tan claro es quién les liderará y quién asumirá riesgos.

El Mercado Laboral

El panorama no podía ser más oscuro.

Nos enfrentamos a un mercado con un desempleo juvenil cercano al 50% donde prácticamente uno de cada dos jóvenes no tienen trabajo. Cientos de miles de personas han tenido que abandonar su país para mendigar trabajo en otro lugar. Hay familias enteras con todos sus miembros en paro, y se empieza a hablar ya de una generación perdida.

En bares, en tertulias, en manifestaciones y en programas de televisión, se culpa al sistema.

Se culpa a los políticos, se culpa a los profesores, se culpa al gobierno y a sus políticas, se culpan unos a otros… Porque es más fácil buscar culpables (algo a todas luces irrelevante a estas alturas) que buscar soluciones, especialmente cuando la solución está dentro de uno mismo.

Este oscuro lodazal que atrae, atrapa y arropa a los “zombis corporativos” tiene consecuencias catastróficas para nuestro capital humano; el activo más importante de un país:

  • Motivación de la fuerza laboral que tienden a cero
  • Pánico a que llegue el lunes
  • Baja autoestima…

Pero de repente, en algún momento (generalmente en torno a los cuarenta años), empezamos a hacernos algunas preguntas incómodas… ¿A dónde narices se fueron los últimos 20 años de mi vida? ¿Qué diablos he hecho con mi vida? ¿Para qué estoy yo aquí realmente?

Lamentablemente, estas preguntas llegan demasiado tarde.

Sólo es un Trabajo

“Sólo es un trabajo”, decimos. “Las cosas funcionan así, y punto”, decimos.

Así es como lo maquillamos, y así es como el virus se propaga.

Porque para el “zombi corporativo” es mucho más cómodo ver las cosas de esta forma que escarbar en su conciencia, darse cuenta que es mucho más que sólo un trabajo (realmente es una tercera parte de tu vida) y cambiar las cosas.

 

El virus se propaga de generación en generación, porque al fin y al cabo la frustración laboral y la apatía personal se contagian en casa. Ya sabemos que los niños imitan todo lo que ven.

¿Quién va a inventar el próximo producto revolucionario?

¿Quién descubrirá el avance médico más revolucionario de la próxima década?

¿Quién va a cambiar el mundo?

No Esperes a la Jubilación

Las cosas funcionan así, te aseguran, pero no te preocupes porque “luego” podrás hacer lo que realmente te gusta.

Te pasas la vida haciendo lo que la sociedad espera de ti, y con un poco de suerte a los 65 ó 70 años (cada vez más tarde, por cierto) por fin podrás jubilarte y hacer todas esas cosas que has estado ansiando hacer desde que tenías 25 años.

¿Pero sabes lo que harás en realidad? ¿Sabes los viajes que harás? Viajarás de sala de espera a sala de espera en centros de salud, hospitales y clínicas.

Porque antes, con 25 años, tenías ganas y tenías salud pero debías aferrarte a un trabajo. Ahora tienes tiempo, pero te empieza a fallar todo lo demás.

¿Crees que estoy exagerando?

Te invito a charlar con tus padres, familiares o amigos – esos que llevan ya unos cuantos años en el mercado laboral – a ver qué te dicen. A ver si realmente están ilusionados con lo que hacen, o te dicen “es que así funcionan las cosas”.

Emprendedores Contra la Desmotivación

Yo estoy aquí para aportar mi granito de arena y luchar contra el virus de los “zombis corporativos”.

Mi misión – mi propósito – es enseñar a la gente que realmente hay una alternativa, que todos tenemos algo extraordinario dentro, y que podemos sacar partido a ese “algo” a través del emprendimiento.

Lo hago a través de este blog que estás leyendo y de mi podcast de marketing online, emprendimiento y negocios en Internet.

Comprendo perfectamente que, a veces, es difícil verse a uno mismo como un emprendedor. Como que no nos pega.

Cuando hablamos de “emprendedores” y “empresarios” generalmente nos vienen a la cabeza imágenes de alguien trajeado (ya entrado en años), con los pies sobre una maciza mesa de roble, fumando un gran puro, tomando una copa de brandy y explotando a sus trabajadores.

Nos vienen a la cabeza imágenes de grandes fábricas con miles de empleados, financiación, capital riesgo, inventos innovadores y exclusivas patentes. Nos viene a la cabeza imágenes de personas como Amancio Ortega, Carlos Slim, Bill Gates…

Y, con razón, pensamos, “yo no soy así”.

El Nuevo Emprendedor del Marketing Online

¿Pero sabes qué?

El Rubius, Vegetta777WillyRex y otros grandes YouTubers también son emprendedores.

También lo son podcasters como John Lee Dumas y Pat Flynn que – por cierto – generan más de 100.000 US$ mensuales.

Miles de bloggers en todo el mundo que ganan desde unos pocos cientos hasta miles de euros todos los meses, creadores de software, apps, juegos online… Todos ellos también son emprendedores.

Son los nuevos emprendedores del marketing en Internet, y tienen varias cosas en común:

  • No inventaron nada especial ni tuvieron una idea “revolucionaria”
  • No tienen empleados (o tienen muy pocos)
  • No tienen grandiosas oficinas (la mayoría trabajan desde casa)
  • Empezaron con poco dinero, y sin financiación externa

El Momento Es Ahora

Emprender te permite dedicarte a algo que realmente te mueve.

Te permite responder a la pregunta de “por qué”, encontrar tu razón de ser e identificar ese propósito vital que es tan importante para el ser humano.

Pero sobre todo, emprender te permite hacer el mejor uso posible de tu tiempo porque como dijo Steve Jobs en su ya célebre charla de 2005 en la Universidad de Stanford:

“Tu tiempo aquí es limitado. No lo aproveches viviendo la vida de otros”

No quiero ponerme melodramático, pero no hay más verdad que esa: nuestro tiempo no es infinito, y en algún momento la música se acaba. ¿Cuál ha sido nuestra contribución? ¿Por qué nos recordarán? ¿A quién hemos impactado durante nuestra breve existencia? ¿Qué uso hemos hecho de nuestro tiempo?

Mark Twain lo expresó de otra manera:

“Cuando pasen 20 ó 30 años te arrepentirás más de las cosas que no hiciste que de las que hiciste. Así que ahora, mientras puedas, suelta amarras. Abandona puerto seguro. Sueña, descubre, explora…”

Prepárate porque tus amigos, la vecina del cuarto, tu padre o tu madre, tus compañeros de estudios y ese familiar que todo lo sabe te dirán que es imposible.

Te dirán que no se puede hacer. Te dirán que las cosas funcionan así. Y punto.

Pero obviamente no es imposible, porque otros lo han hecho antes. Y no hay mejor prueba que esa de que algo se puede hacer.

Tu mejor momento es ahora, y no tienes que tomar decisiones drásticas. No tienes que dejar tu carrera, tus estudios, tu trabajo ni pegar un volantazo en tu vida.

No. No tienes que dejarlo todo.

Pero tienes que tomar una decisión. Tienes que tomar la decisión de empezar, de buscar tiempo (un tiempo que todos tenemos pero tendemos a malgastas) para empezar a construir algo propio mientras sigues formándote para sobrevivir en el “ecosistema zombi”.

No todos lo consiguen, no te voy a engañar.

Emprender no es para todo el mundo, y el “virus zombi” está demasiado extendido.

No. No es fácil.

Pero también te digo que no es un problema de conocimientos, sino un problema de actitud. El 99% del éxito está en tu cabeza, te lo aseguro. Tú mismo eres tu peor enemigo: tus miedos, tus complejos, tus creencias limitantes, todas esas cosas que te han dicho desde pequeñito que haces mal, tus excusas…

¿La solución? Pasar a la acción.

PD – ¿Quieres ayudarme a luchar contra el “virus del zombi corporativo”? Comparte este artículo con quién crees que puede estar infectado…

Antonio Mateo, Oscar Feito, Francisco Marhuenda, Miguel Artero y Jorge Urosa

 

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