Este post está dedicado con especial cariño a madres y padres emprendedores, pero aunque por el momento no tengas hijos (ni la intención de tenerlos), yo creo que te puede interesar.

Verás, resulta que crear un negocio en Internet, ya de por sí, es un reto colosal.

Hacerlo a tiempo parcial —dedicando simultáneamente ocho o diez horas diarias a un trabajo “normal” mientras despega tu negocio— es aún más difícil, pero sigue siendo factible si aprovechas bien el tiempo y aprendes a multiplicar tu productividad.

Cuando añadimos la responsabilidad extra de cuidar, educar y criar a uno o varios hijos —el triple tirabuzón invertido— el sueño de crear tu propio negocio online puede parecer ya inalcanzable.

De hecho, muchos emprendedores se parapetan detrás de sus hijos para justificar aquello que, en realidad, no es más que su propia incapacidad y falta de iniciativa. Para muchos emprendedores —de forma más o menos consciente— sus hijos son un palo en la rueda; un desafortunado obstáculo más en la ya de por sí compleja carrera hacia el éxito empresarial.

¿Pero sabes una cosa?

Si tu negocio online termina fracasando, probablemente no tendrá absolutamente nada que ver con que tengas hijos. Puede ser una excusa conveniente, pero no una razón de peso.

De hecho, con un par de ajustes mentales, emprender con hijos puede ser una importante ventaja competitiva… ¡Vivan las mamás y papás emprendedores!

Padres Emprendedores

Imagen cortesía de Pixabay

Desde que comencé mi carrera profesional en el mundo del marketing digital hace ya 17 años (por aquél entonces no tenía hijos y ahora tengo dos) he ayudado a miles de personas normales y corrientes a construir negocios extraordinarios en Internet. Y, no es por nada, resulta que mi mejor trabajo, mis ideas más creativas y —en definitiva— mis mayores éxitos empresariales (por ejemplo la venta de mi primera startup por varios millones de euros) llegaron cuando tenía hijos.

Desgraciadamente, muchas otras personas (con ideas maravillosas y un potencial fabuloso) ni siquiera se atreven a intentarlo —especialmente si tienen hijos pequeños— porque están convencidos de que no tienen tiempo. Eso de ser madres y padres emprendedores suena demasiado complicado.

Padres emprendedores: los hechos son los hechos

Si tienes hijos (o tienes previsto tenerlos), es normal que te inquiete la falta de tiempo. Es uno de los principales desafíos del emprendedor, y no digamos ya de las madres y padres emprendedores.

Con lo difícil que suena eso de crear un negocio, ¿cómo vas a hacerlo con un trabajo a tiempo completo, y además uno o varios churumbeles exigiendo tu atención prácticamente las veinticuatro horas del día?

Yo también tenía esa preocupación al principio, y es fácil engañarse a uno mismo pensando que la verdadera razón por la que no terminas de pasar a la acción es por ellos. Pero en realidad el único obstáculo eres tú.

Lo verdaderamente relevante no es que tengas uno, dos o cinco hijos, sino cómo empleas tu tiempo y —sobre todo— dónde tienes la cabeza en cada momento del día. La clave, una vez más, es el foco.

Cuando lancé mi primer blog sobre los parques temáticos de Disney allá por el año 2007, tenía un trabajo a tiempo completo, mi propia empresa, dos mellizos recién nacidos (¡dos bebés en casa al mismo tiempo!), devoraba todos los libros de marketing online que caían en mis manos, era profesor de marketing a tiempo parcial en una importante escuela de negocios, ayudaba a otros emprendedores, tuvimos que cambiarnos de casa…

Madres Emprendedoras

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¿Qué hubiera pasado si no hubiera tenido hijos?

Pues no lo sé. Confieso que en alguna ocasión yo también me he escudado detrás de ellos para justificar alguno de mis múltiples fracasos, y yo también me he montado películas mentales sobre todo lo que quizás podría haber conseguido si no hubiera sido un padre emprendedor.

Pero lo cierto es que la pregunta es irrelevante y no aporta absolutamente nada, porque hay cosas que, sencillamente, son como son y no se pueden cambiar.

¿Tienes hijos y quieres emprender? ¿Quieres construir tu propio negocio en Internet, pero da la casualidad que tienes o quieres tener hijos? Bien, esos son los hechos, ahora organízate.

Personalmente, no puedo quejarme. Al final las cosas no han salido tan mal, y no veo por qué no puedes conseguir emprender con hijos tú también.

No tengo tiempo para emprender con hijos

Todos tenemos (o creemos que tenemos) muchísimas cosas que hacer: tú, yo, el vecino del cuarto y los emprendedores digitales más populares del mundo. Pero eso no significa que sea imposible emprender con hijos, ni que los hijos tengan que ser un obstáculo para consolidar tu negocio.

¿Acaso crees que esos emprendedores digitales que lograron construir negocios multimillonarios en la red no tenían que estudiar, trabajar ni tenían hijos a su cargo cuando plantaron la semilla de sus negocios en Internet?

¿Realmente crees que todos los emprendedores de éxito tuvieron el lujo de dedicarse exclusivamente a su negocio desde el principio?

Claro que no.

El tiempo es un bien escaso para todo el mundo. Nunca vas a tener suficiente tiempo para hacer todo lo que te gustaría hacer (o todo lo que crees que debes hacer)… ¡Independientemente de si tienes hijos o no!

Todos y cada uno de nosotros tenemos muchas cosas que hacer, pero tan sólo veinticuatro horas en el día para encajarlo todo. La magia sucede cuando tus ganas de conseguir algo —en este caso construir un negocio en Internet— son más poderosas que tus limitaciones de tiempo.

¿De verdad no tienes tiempo? Te voy a pedir que seas realmente sincero contigo mismo.

Cuando dices “no tengo tiempo para crear mi propio negocio”, ¿no quieres decir realmente “prefiero dedicar el tiempo del que sí dispongo a hacer otras cosas”?

Emprender Con Hijos

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Cuando mis hijos eran pequeños, francamente a mí tampoco me sobraba el tiempo. Más bien todo lo contrario.

Trabajaba en mi negocio por las noches, mientras ellos dormían, porque no tenía más remedio. No era fácil, frecuentemente estaba exhausto, y quizás no era el mejor trabajo que he producido en mi vida. Pero mientras que otros papás y mamás preferían ver una serie de televisión, yo estaba plantando las semillas de mi negocio. Quería y podía ser un padre emprendedor.

Y cuando tenía un hueco durante el fin de semana porque los abuelos se habían llevado a los niños al parque, aprovechaba para quedarme trabajando en mi negocio mientras que otros papás y mamás preferían ir a jugar al pádel o salir de compras.

No estoy juzgando a nadie, ni pretendo que nadie se sienta culpable, pero, a veces, el problema no es el tiempo que requieren los hijos sino cómo decidimos utilizar las horas que los hijos nos dejan libres (por pocas que sean).

Dice el refrán que un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero; un par de horas a la semana no son suficientes para construir un negocio, pero la suma de muchas horas sí. Una vez más, es el gran poder de las pequeñas victorias.

Sentimiento de culpa

Si eres un seguidor habitual de La Academia de Marketing Online, sabes que tanto aquí en el blog como en nuestro podcast de emprendedores y negocios digitales hago mucho hincapié en que el trabajo y la perseverancia son dos ingredientes esenciales para crear un negocio rentable.

Como hemos visto anteriormente, esto implica que las madres y los padres emprendedores deben aprovechar cada momento librepor pequeño que sea— para sacar adelante su proyecto. Cualquier momento es bueno para planificar un contenido épico, interactuar con tus Usuarios en las redes sociales, responder e-mails o poner en marcha una campaña de marketing de afiliados.

El problema es que, cuando tienes hijos pequeños, no tendrás muchos de esos momentos libres.

Lo normal es que cuando por fin hayas metido a los niños en la cama, estés tan derrengado que la mera idea de encender el ordenador y ponerte a trabajar en tu negocio te resulte surrealista.

Pese a ello, algunos emprendedores hacen el sacrificio y anteponen su negocio al agotamiento físico y mental de sacar adelante una familia —trabajando en su negocio hasta bien entrada la noche o despertándose antes de lo habitual— pero, por regla general, este sobreesfuerzo termina pasando factura.

Crear un negocio en Internet es una carrera de fondo y sacrificar horas de sueño —por delante o por detrás— no suele ser sostenible a medio y largo plazo.

Así que, ¿sabes lo que ocurre?

Claro que lo sabes. Los papás y las mamás emprendedoras empiezan a sacrificar tiempo en familia —arañando unas horas por aquí y otras por allá— para trabajar en su proyecto.

Al principio suele ser un movimiento sutil… Empiezas haciendo una escapadita al portátil para redactar ese correo urgente, o simplemente dejas que la mente vuele a otro lugar mientras ayudas al pequeño con los deberes.

Poco a poco, el trasvase de tiempo entre familia y trabajo empieza a ser mayor. Un buen día, te encuentras trabajando la tarde del sábado o el día de Navidad mientras tu Santa Esposa o Santo Esposo se han llevado a los niños al parque. Lo sé porque yo lo he hecho.

Hasta aquí, todo perfecto, ¿verdad?

No tendría que haber ningún problema —porque al fin y al cabo hemos dicho que si quieres construir un negocio online tendrás que aprovechar el tiempo— si no fuera por el sentimiento de culpa.

Sentimiento de Culpa

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En su magistral libro Sentirse Bien, el psiquiatra David D. Burns  explica cómo ciertas percepciones y actitudes negativas (incluyendo el sentimiento de culpa) forman la base de problemas comunes como la depresión y la ansiedad.

Lo que pensamos determina cómo nos sentimos, y si piensas que eres un mal padre o una mala madre porque robas tiempo a tus hijos para construir tu negocio, las cosas no van a terminar bien; ni con tu negocio, ni con tus hijos.  O puede que sí, pero vas a sufrir mucho por el camino.

Conozco a decenas de madres y padres emprendedores que se consideran malos padres o malas madres porque dedican mucho tiempo a su negocio. Piensan que cuando quieran darse cuenta, sus hijos van a ser ya mayores y se arrepentirán de todo ese tiempo que dedicaron a su negocio en lugar de aprovechar esos “momentos mágicos que nunca volverán” con sus hijos.

¿Y todo para qué? Posiblemente ese negocio ni siquiera llegue a ninguna parte, por tanto se están perdiendo la infancia de sus hijos, para nada.

Estos padres emprendedores tienen la película —o, más bien, el culebrón— perfectamente montado en la cabeza. Todo muy dramático, dan ganas de echarse a llorar sólo de pensarlo.

¿Cómo resuelven este dilema las mamás y papás emprendedores?

Pues intentan estar en los dos sitios al mismo tiempo —intentan ser perfectos padres y perfectos emprendedores— pero al final no consiguen ni lo uno, ni a lo otro, porque la perfección está sobrevalorada y además es imposible.

Cuando estás trabajando en tu negocio, te asalta la sensación de culpa por no estar con tus hijos. Y cuando estás con tus hijos, realmente estás pensando en tu negocio y en todo lo que deberías estar haciendo, con lo cual tampoco estás a lo que estás.

No te creas que yo tengo este dilema perfectamente solucionado (al fin y al cabo, recuerda que yo cometo más errores que el emprendedor medio), pero sí te puedo dar dos o tres consejos.

En primer lugar, procura definir una serie de horas o momentos concretos para trabajar en tu proyecto. Fuera de estas horas, queda terminantemente prohibido siquiera pensar en tu negocio.

Cuando estás trabajando, estás trabajando en cuerpo y alma. Y cuando estás con tus hijos, estás con tus hijos en cuerpo y alma. Centra toda tu energía en lo que has decidido hacer en ese momento, y no pienses en tu trabajo cuando estés con tus hijos ni en lo mal padre o madre que eres cuando estás trabajando.

Padres Que Emprenden

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Si has decidido dedicar toda la tarde del sábado para ayudar a tus hijos con un trabajo escolar (como me sucedió a mí recientemente), olvídate de ese post que tienes que escribir. Ni siquiera pienses en ello, ¡no es el momento! De igual manera, si otro sábado decides encerrarte para escribir ese artículo que tenías pendiente, no pienses que has abandonado a tus hijos.

La clave es que tú estás al mando: tú controlas y decides el tiempo que dedicas a cada cosa y, si mantienes un equilibrio, todo saldrá bien.

En segundo lugar, te voy a confesar una cosa… Los niños crecen —eso es ley de vida— y por mucho tiempo que pases con ellos ahora, por muchas cosas que sacrifiques, te va a dar exactamente la misma pena cuando se hagan mayores.

El problema es que si no has hecho absolutamente nada más, si no has dedicado ni siquiera un poco de tiempo a ti mismo, cuando se hagan mayores te vas a sentir más perdido que Tarzán en el día de la madre.

Muchas madres y padres emprendedores abandonan sus trabajos, sus carreras, sus sueños, sus proyectos y sus aspiraciones por el mero hecho de ser papás o mamás, con el único objetivo de pasar más tiempo con sus hijos porque “esos años no volverán”. Cierto, esos años no volverán, pero tampoco volverán esos años que has decidido abandonar tu negocio y tus propias aspiraciones.

Yo creo que no hay que ser tan tremendista.

Dedicar más horas a tus hijos y hacerlo a regañadientes, enfadado y frustrado porque supone un sacrificio para tu negocio, y encima te sientes culpable por pensar así,  tampoco te lleva a ninguna parte.

Los padres emprendedores transmiten valores

En mi humilde opinión, el emprendimiento —crear algo de la nada— no sólo es un increíble reto profesional, sino que además representa uno de los mayores retos personales imaginables.

De hecho, no hay mejor ejercicio de desarrollo personal que intentar crear tu propio negocio.

Piénsalo.

Vas a dar lo mejor de ti mismo por algo que realmente te apasiona. Te vas a volcar en algo que te ilusiona, vas a hacer algo por los demás, tendrás que enfrentarte a tus propias debilidades y superar tus propios complejos, vas a construir una Audiencia y vas a demostrarles —a base de pasión, paciencia y perseverancia— que puedes solucionar sus problemas, sus retos y sus frustraciones.

Y al final, puedes fracasar (en el sentido convencional de la palabra).

Puede que todo ese esfuerzo termine en nada. Emprender no es como un episodio de El Equipo A donde los planes siempre salen bien. Aquí, ciertamente, el tiro puede salirte por la culata.

¿Qué significa todo esto a efectos prácticos, y qué tiene que ver con los padres emprendedores?

Es posible que tu negocio no cuaje, pero mientras intentas crearlo puedes compartir con tus hijos una serie de valores trascendentales como luchar por un sueño, el valor del esfuerzo y la importancia de la tenacidad.

Emprendedores Valores

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Si enfocas tu negocio no sólo como un negocio ni una oportunidad de aportar valor a miles de personas, sino como una extraordinaria oportunidad de aprendizaje para ti y para tus hijos, de repente todo eso que estás haciendo cobra una dimensión mayor. Aunque al final no salga según lo previsto.

Explica a tus hijos lo que estás construyendo, y explícales por qué lo haces.

Comparte con tus hijos las razones por las que estás sacrificando parte de tu tiempo libre para estar encerrado frente al ordenador, y hazles partícipes del proyecto.

Por cierto, te sorprendería las ideas que puede aportar un niño a tu negocio cuando le explicas lo que estás haciendo, le abres las puertas de tu negocio y le permites que se involucre en lo que mamá o papá está construyendo.

Negocios, personas y emociones

Espero que nadie se enfade ni malinterprete lo que voy a decir, procuraré hacerlo con el mayor tacto posible.

Desde que tengo hijos —y vale que los tuve bastante pronto, porque a los 28 años ya era papá de dos— pienso de forma diferente.

Cuando un buen día descubres que estás al cargo de alguien y que tienes la inmensa responsabilidad de educar y transmitir valores a otra persona desde cero —cuando tienes frente a ti una hoja en blanco— ves las cosas desde otra perspectiva.

Supongo que los padres emprendedores aprendemos a dar menos importancia a ciertas cosas, y en cambio valorar más otras.

Yo también he sido un emprendedor de esos que sólo buscaban dinero, y que medían todas las oportunidades puramente en base a la rentabilidad monetaria que podrían generar a corto plazo. Y, por cierto, sabes que no tengo nada en contra de ganar el mayor dinero posible.

Sin embargo, a medida que he ido madurando (y tener hijos ha sido una pieza clave en esa maduración), me he ido percatando de que, en realidad, esto de los negocios en Internet —todos los negocios, de hecho— realmente tratan de personas.

Emprendedores Con Hijos

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El objetivo de un negocio es aportar valor a un grupo determinado de personas (tu público objetivo), y los negocios más exitosos son aquellos que realmente conectan con las personas que pretenden servir. Esto no está reñido con generar el mayor volumen posible de ingresos, pero lo uno es el resultado de lo otro.

En mi experiencia personal —y no digo que todo el mundo tenga que pensar igual, ni que las personas que no tengan hijos carezcan de estos valores— yo empecé a pensar en estas cosas (en el aspecto más trascendental de los negocios) a raíz de tener hijos.

Esos mismos hijos que me impedían dedicar más tiempo a mis negocios, y que de hecho me hacían sentir culpable cuando trabajaba en mis proyectos cuando podía estar con ellos, realmente me ayudaron a comprender que el verdadero valor de los negocios está en las personas.

Entiendo que esto es más difícil de interiorizar cuando tienes 20 años —y desde luego no es lo que se enseña en la mayoría de los MBAs— y en este sentido, emprender con hijos es una ventaja y no un inconveniente porque te ayuda a ver este tipo de cosas.

Y sé que no soy el único; he hablado con otras madres y padres emprendedores que opinan lo mismo.

Conclusión

Y ahí lo tienes, mi querido y fiel Lector. Si quieres emprender,  te garantizo que no te van a faltar obstáculos. Pero la inmensa mayoría de esos obstáculos están dentro de ti, y no fuera.

Emprender con hijos es duro. Los padres emprendedores no lo tenemos nada fácil, e implica retos adicionales que hay que aprender a afrontar. Pero también puede suponer una ventaja competitiva.

Todo depende del color del cristal con que se mire.