Al principio confieso que no le presté demasiada atención a esto de Twitter. No voy a ir ahora de visionario, porque francamente no lo soy, y además me parecía que había formas mucho más sencillas de informarme y mantener el contacto con los colegas. Sencillamente no tenía tiempo para probar algo cuya utilidad percibida no era demasiado alta. Me equivoqué. Mucho.
Partamos de la base de que oscarfeito es un usuario de Twitter bastante “light”. Llevo poco menos de dos meses utilizando esta plataforma y en este tiempo he escrito poco más de 90 “tweets”, tengo a fecha de hoy la modesta cifra de 141 seguidores y sigo de forma más o menos asidua a 280 personas/organizaciones. ¿De verdad resulta tan fascinante enviar mensajes SMS glorificados de 140 caracteres desde el móvil o el ordenador, contando qué estás haciendo o en qué estás pensando? Pienso que sí, principalmente por tres motivos.
En primer lugar Twitter me permite estar en contacto de forma directa y permanente con “listas” o “ecosistemas” de usuarios, donde sus miembros tratan asuntos que me interesan a nivel personal o profesional. Twitter me permite conocer, allá donde esté, lo que escribe la gente que a mí me interesa sobre los temas que a mí me interesan, ya sea el capital riesgo, el sector de las nuevas tecnologías en España, Britney Spears o Barrio Sésamo. Hay de todo en Twitter, y sólo es cuestión de elaborar tus listas de intereses y decidir a quién seguir en cada una de ellas. Desde que descubrí este fascinante mundo, me siento mucho más informando sobre aquello que me interesa pero al mismo tiempo dedico mucho menos tiempo a estar informado. ¿Raro no? Ya no se trata de leer 4 ó 5 newsletters al día, además de la obligada peregrinación a las 8 ó 10 fuentes de información esenciales para tu negocio, sino que informarse se convierte en un placer dinámico y al grano.
En segundo lugar, me gusta escribir y desde hace algún tiempo mantengo esta página personal con el firme propósito de tratar, de forma más o menos regular, temas que me hacen pensar o que me resultan interesantes. Este compromiso conmigo mismo me obliga, en cierta forma, a realizar un esfuerzo de lectura e investigación antes de elaborar cualquier artículo lo cual requiere un tiempo libre del que no siempre dispongo por desgracia. Sin que ello implique que tenga la más mínima intención de dejar de escribir esta página, Twitter me permite trasladar mis ideas de forma concisa y con mucha mayor frecuencia a gente con inquietudes o intereses similares.
Por último, la participación en Twitter estrecha enormemente los vínculos personales y profesionales con las personas de tu entorno. En la era “Pre-Twitter”, quizás tenía ocasión de cruzarme 4 ó 5 correos electrónicos con Fulanito X de la empresa Y, además de coincidir en algún congreso o cóctel cada 3 ó 4 meses. Ahora, leo 2 ó 3 micro-mensajes al día de Fulanito X a través de Twitter, entiendo mejor lo que piensa y lo que hace, lo que le interesa y lo que no, qué piensa sobre un determinado asunto, o qué restaurante recomienda para cenar en Madrid. Fulanito X ha dejado de ser “un contacto de trabajo”, y ahora es mucho más que eso; es una de mis más preciadas fuentes de información sobre el sector en el que trabajo, es una inspiración, es un chiste o una frase del día, un crítico de cine o el mejor editorial. Y todo en 140 caracteres. Difícil de superar.

Por cierto, puedes seguirme en http://www.twitter.com/oscarfeito.

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