Los adolescentes – entre 13 y 18 años – son un público objetivo tremendamente valorado por gran parte de las empresas tecnológicas. Por un lado, los adolescentes de hoy son los compradores del mañana. Una lealtad de marca construida a esta temprana edad (Apple es un claro ejemplo) posiblemente perdurará en el tiempo y seguirá generando beneficios durante muchos años. Por otro lado los “early adopters”, aquellos pioneros en la adopción de nuevas tendencias tecnológicas que determinan en gran medida el éxito que tendrán entre un público masivo, muchas veces son precisamente jóvenes de este grupo demográfico.

Aunque se han publicado decenas de estudios con anterioridad acerca de cómo los jóvenes de hoy en día utilizan las nuevas tecnologías, y estamos hartos de oír en el telediario afirmaciones tan estériles como que “los jóvenes pasan muchas horas delante del ordenador, especialmente en redes sociales“, ha tenido que venir un quinceañero británico para dejar las cosas claras.

Matthew Robson (edad: 15 años y 7 meses) estaba haciendo prácticas de verano en el banco de inversión Morgan Stanley – costumbre por cierto muy saludable que podríamos empezar a fomentar en otros países – donde le encargaron un estudio acerca de los hábitos tecnológicos de los muchachos de su edad. El resultado, un informe de 4 páginas, fue publicado este pasado mes de julio causando una profunda impresión en la City londinense y en medio mundo debido a la agudeza de sus observaciones.

He leído el informe, y resumo a continuación algunos de los aspectos más relevantes del estudio:

Radio – La mayoría de los adolescentes tienen un nulo interés por la radio. Ocasionalmente pueden escuchar algo, pero rara vez van a ser fieles oyentes de un programa radiofónico en concreto. Internet, y concretamente sitios como Last.fm o Live365.com que ofrecen streaming de música gratuita, permite a los jóvenes escuchar lo que quieren y cuando quieren. Augura un futuro incierto para las radio fórmulas convencionales.

Televisión – La mayoría de los jóvenes ve la televisión con regularidad, y suele haber “picos” anuales donde la ven más de lo habitual. Esto se debe a que son seguidores de programas concretos, y cuando se acaba el programa (o pierden interés) el consumo televisivo cae proporcionalmente. Ellos siguen viendo asiduamente partidos de fútbol y programas deportivos durante la semana, pero el seguimiento de series cae lentamente a medida que determinados servicios (Hulu, BBC iPlayer) permiten ver los mismos programas cuando a uno le apetezca y no cuando lo decida emitir la cadena.

Prensa – El seguimiento de los periódicos en papel por parte de los jóvenes es prácticamente nulo. No están dispuestos a leer páginas de texto para enterarse de una noticia, cuando pueden ver un resumen en Internet o los titulares en la televisión. La única excepción son los diarios gratuitos.

Juegos – La posibilidad de conectar las consolas de última generación a Internet y comunicarse con otros usuarios mientras se juega abre una nueva dimensión al mundo de los juegos. Y ofrece a los jóvenes una alternativa más para hablar sin pagar; ojo proveedores de telefonía móvil.

Internet – Uno de los aspectos del informe que más revuelo han causado es la afirmación de que Facebook es más popular entre los jóvenes que Twitter como herramienta de conectividad social. Mientras que el primero permite comunicarse con un gran grupo de amigos simultáneamente, Twitter requiere una actualización prácticamente constante que puede incluso resultar costosa si se hace a través del teléfono móvil.

Se hace referencia a que de vez en cuando estos usuarios realizan compras online, pero el volumen total de transacciones es bajo debido a que no disponen de tarjeta de crédito.

La publicidad convencional en sitios web (pop ups y banners) resulta en general muy molesta para los adolescentes y tienden a ignorar estos formatos.

Información y Directorios – Cualquier servicio de búsqueda de información basado en papel (Páginas Amarillas) o teléfono (servicios de información telefónica 118xxx) lo tiene muy complicado entre los jóvenes ya que la misma información está disponible en Internet de forma gratuita. Personalmente lo que me sorprende es que alguien los siga utilizando.

Música y Cine – Nada nuevo por aquí. Mientras existan alternativas gratuitas, los jóvenes serán reacios a pagar por CDs salvo en raras excepciones. Supongo que no hay que ser un genio para deducir esto. El cine, sin embargo, sigue teniendo un buen número de adeptos entre los más jóvenes fundamentalmente por el componente social de ir al cine con los amigos. Por tanto la supervivencia del cine entre este segmento de la población no está tan ligada a la calidad de los estrenos (que se seguirán descargando online) sino por la experiencia social y la sensación de independencia.

Teléfonos Móviles
– Es el instrumento tecnológico por excelencia entre los jóvenes, y Sony Ericsson se consolida como una de las marcas más populares entre este segmento de usuarios. A pesar de que los dispositivos vienen equipados cada vez con más funcionalidades, el uso entre los jóvenes se limita básicamente a realizar llamadas de voz y envío de mensajes de texto. El uso de Internet a través del móvil todavía no está demasiado generalizado.

Mola:

• Cualquier dispositivo equipado con pantalla táctil
• Teléfonos móviles con capacidad de almacenamiento para música

• Dispositivos portátiles con capacidad de conexión a Internet (preferiblemente WiFi)
• Televisores con pantallas grandes

No mola:

• Dispositivos con cables
• Teléfonos móviles o dispositivos con monitores monocromo
• Duración de baterías inferior a 10 horas

En definitiva, muchas cosas que ya sabíamos o como mínimo intuíamos, pero que recoge este informe “inusual” por la precoz edad de su autor con meridiana claridad (foto coresía de FT.com).

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