¿Quieres que te cuente una historia relacionada con la importancia de ser diferente, querido Lector?

No tienes por qué leerla, faltaría más, pero fíjate que yo creo que te va a gustar…

Además, este relato en concreto puede enseñarte una lección muy valiosa para tu negocio en Internet (después de todo, asumo que eso es lo que has venido a encontrar aquí). A mí, desde luego, me ha aportado mucho.

Es posible que me hayas oído mencionar en nuestro podcast de marketing online y negocios digitales la divertida historia del “niño tontito” que finalmente resultó ser un genio, o quizás la has leído en alguno de mis correos, pero nunca está de más refrescar los conceptos fundamentales.

Cómo Ser Diferente

Al fin y al cabo, la creación y consolidación de un negocio de éxito en Internet no es meramente una acción, técnica o táctica aislada, sino una sucesión de acciones unidas entre sí por una serie de hilos conductores que forman los pilares de todo el tinglado. Y nuestro relato de hoy, precisamente, hace referencia a uno de esos pilares.

De paso, vamos a poner a caer de un guindo a nuestro querido sistema educativo. Pero en plan constructivo, claro está, a ver si hay suerte y algún responsable del Ministerio de Educación nos lee y toman buena nota.

Resulta que a veces, la línea que separa la mediocridad de la genialidad —los zoquetes de los superdotados— es muy, pero que muy, fina.

Seguro que has oído muchas de esas historias que cuentan por allí.

Albert Einstein sacaba muy malas notas en el colegio. Hasta mis hijos (de diez años) lo utilizan ya para justificar algún despiste académico.

Imagen cortesía de Wikimedia

Imagen cortesía de Wikimedia

A Thomas Edison (uno de los inventores más prolíficos de la historia de la humanidad) le expulsaron del colegio a los 12 años porque no tenía ni idea de matemáticas. Y encima, por si fuera poco, no se podía concentrar. Menudo combo.

Winston Churchill —uno de los políticos más respetados del Siglo XX y que jugó un papel decisivo en la victoria aliada durante la Segunda Guerra Mundial— tuvo que repetir curso en primaria.

Steven Spielberg (el director de cine) estuvo en un aula de adaptación para muchachos “con necesidades especiales”. Y ya sabes lo que significa eso de “necesidades especiales”. Es la forma fina que tienen en muchos colegios para decir que quizás eres un poco “duro de mollera”.

Jack Ma (fundador del gigante de Comercio Electrónico Alibaba y uno de los 30 ó 40 hombres más ricos del mundo según la célebre Lista de Forbes), suspendió los exámenes de primaria no una sino dos veces, y los exámenes de acceso a la universidad en otras tres ocasiones. Fue rechazado diez veces por la Universidad de Harvard.

Parece ser que nuestro sistema educativo tiene una facilidad pasmosa para equiparar “diferente” con “tontito”, ¿verdad?

Presta atención, que ahora viene la historia.

Resulta que en una clase de educación infantil, una clase cualquiera como las miles que hay cada día en nuestro país, el profesor pidió a los alumnos (de entre 5 y 6 años) que dibujaran un perro.

Un simple perro.

Como era de esperar, todos los niños y niñas de la clase lograron dibujar algo que más o menos parecía un perro. Con mayor o menor nivel de detalle y pericia artística, ciertamente algunos perros parecían venidos de otra galaxia, pero tenían una serie de características en común con los perros del planeta tierra.

Imagen cortesía de Pauline Persing

Imagen cortesía de Pauline Persing

Todos menos uno.

Resulta que ese niño —ese “rarito” (y todos hemos conocido a un niño de esos alguna vez a los que llaman educadamente “especiales”)— dibujó simplemente una línea horizontal que atravesaba todo el papel. De izquierda a derecha.

Zas. __________________ Toma perro. Y se quedó más ancho que largo.

No era la primera vez que el muchacho derrapaba de esa manera, así que el profesor (un tanto alarmado, para qué engañarnos) convocó una reunión con sus padres y un psicólogo infantil especializado en trastornos mentales y retrasos cognitivos.

Obviamente el muchacho no estaba bien de la azotea, porque a su edad debería de saber dibujar algo que se pareciera a un perro (aunque fuera un perro de otra galaxia). Ya sabes, cuatro patas, un rabo…

No una raya horizontal.

Sin embargo, cuando le pidieron explicaciones, el muchacho respondió con toda la naturalidad del mundo: había hecho el dibujo a escala, pero como el perro entero no cabía en el papel de tamaño A4 (215 x 315 mm para los más curiosos) solamente se veía un trozo de la correa.

Resulta que el chico no era el “tontito” de la clase, sino que era superdotado.

Es evidente que nuestro sistema educativo, laboral y profesional tiende a penalizar aquello que es diferente.

No está bien visto destacar, y es preferible pasar desapercibido. Lo bueno es ser del montón.

Ahora bien, querido Lector, esa estrategia de limitarse a ser “normal” no funciona en los negocios digitales ni en el marketing online por regla general. No te va a llevar demasiado lejos, te lo aseguro.

Si tu presencia en Internet es normal —como esos que dibujan el perrito perfecto con todo lujo de detalles— simplemente serás uno más del montón. Y mucho me temo que Internet es demasiado grande como para limitarse a ser uno más del montón. Ojo, no te digo que no funcione durante un tiempo. Puede funcionar (durante un tiempo). Y puedes ganar (algo) de dinero. Durante algún tiempo.

Pero no vas a construir un imperio digital si te limitas a ser normal.

Si quieres vivir de tu pasión y ganar dinero en Internet de verdad —me da igual que tengas un gran negocio, un pequeño negocio, una empresa familiar mediana, una startup o seas un profesional freelance— es absolutamente necesario que te atrevas a ser diferente.

No basta con estar en Internet y hacer lo que hacen todos los demás, tienes que ser único y debes destacar.

Imagen cortesía de Pexels

Tienes que hacer cosas que tu competencia no sabe, no quiere o no está dispuesta a hacer, porque en un mundo tan masificado —en el mundo de la “infoxicación”— sólo triunfan los que se atreven a ser diferentes.

No desesperes. Para ser diferente, primero tienes que conocer la forma “normal” de hacer las cosas. Así que está perfecto que observes a otras empresas y emprendedores en tu nicho de mercado, pero debes hacerlo desde una perspectiva crítica y darle tu propio giro a las cosas.

A modo de ejemplo, nadie va a negar a estas alturas que un webinar en vivo es una técnica muy eficaz de marketing online para generar ventas. No pude faltar en tu arsenal.

Un webinar se basa en transmitir información de alto valor añadido a tu Audiencia gratuitamente, inspirar confianza y establecer autoridad. Después de hacer todo eso, y a través de una secuencia automatizada de e-mails dirigida a los asistentes de tu evento, puedes ofrecer un producto o servicio de pago relacionado con el tema que has tratado en el webinar y es muy posible que generes ventas. Recuerda: dar, dar y dar antes de pedir absolutamente nada a cambio (si no me crees a mí, échale un vistazo a este libro de Gary Vaynerchuck).

Perfecto. Es importante conocer este tipo de técnicas, pero la verdadera magia sucede cuando introduces tus propias variaciones sobre la forma “habitual” de hacer las cosas. Los resultados buenos se convierten en resultados extraordinarios cuando te atreves a ser diferente al resto, y después de aprender la forma normal de hacer las cosas intentas adaptarlo a tu propia Audiencia.

El webinar es sólo un ejemplo, pero sucede exactamente lo mismo con cualquier otra técnica de generación de Audiencia o monetización. Desde las secuencias de correos hasta el trato con tus Lectores, Oyentes o Espectadores. Ser diferente es bueno.

Siempre se puede rizar el rizo. Pero no se trata de rizar el rizo porque sí, ni de ser distinto a los demás “porque sí”. Se trata de hacerlo para encontrar una forma mejor de hacer las cosas.

Para dominar la vanguardia, primero hay que dominar la tradición. Pero después de dominar la tradición —después de estudiar y dominar la forma habitual de hacer las cosas— recuerda que las buenas prácticas de hoy son el resultado de alguien que un buen día decidió abandonar el camino establecido.

Alguien tiene que atreverse a ser diferente, y ese alguien definirá las buenas prácticas del mañana.

Ese alguien perfectamente puedes ser tú.

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