Existen, literalmente, miles de frases célebres sobre la importancia de cometer errores. Frases de esas que corren como la pólvora en las redes sociales, y que incluso se imprimen en pósters.

David Packard (cofundador de Hewlett-Packard), dijo en una ocasión que si no cometes errores probablemente es porque no tienes excesiva ambición. Richard Branson (el mega-magnate británico fundador de las 360 empresas que forman Virgin Group) aseguró que cuando uno pretende innovar, es inevitable equivocarse. Y como te decía hace un rato, hay miles de ejemplos más.

No exagero ni un pelo.

Sabemos, por tanto, que las equivocaciones son un componente esencial del éxito empresarial.

De la misma forma que un bebé no puede aprender a caminar sin tropezarse, nosotros tampoco podemos alcanzar el éxito sin caer de bruces una y otra vez.

Pero para qué vamos a engañarnos a estas alturas, querido Lector. Hay confianza, ¿verdad?

La realidad es que a nadie le gusta equivocarse, y si uno intuye que va a caerse lo inteligente es protegerse las partes sensibles para que el tropiezo sea instructivo y no destructivo.

Por eso los esquiadores nos ponemos casco, los skaters (yo era uno de ellos hasta que me partí la tibia y el peroné saltando unos escalones) se ponen rodilleras y los limpiadores de cristales (esos que se cuelgan de los rascacielos) se ponen un arnés de seguridad.

Volviendo a las frases célebres, Akio Morito (fundador de la multinacional Sony) también dijo que no hay que tener miedo a equivocarse, siempre y cuando no cometas la misma equivocación dos veces.

En el artículo de hoy quiero compartir contigo tres de los mayores errores que he cometido en mis periplos por la red y lo que he aprendido de cada uno de ellos. Tres cosas que, si pudiera volver atrás en el tiempo, cambiaría en un abrir y cerrar de ojos.

Marketing Online Errores

Aunque tú tendrás que aprender de tus propios errores – caer y volverte a levantar – yo creo que puedo ayudarte a mitigar el golpe. Al fin y al cabo, como dijo Eleanor Roosevelt, “aprende de los errores de los demás, ya que no vivirás lo suficiente para cometerlos todos tú”.

¡Que empiece la fiesta del despropósito!

Dedicaría menos tiempo al SEO (y a descifrar otros algoritmos)

Si pudiera retroceder en el tiempo y volver a poner en marcha mis proyectos de marketing online (sabiendo lo que sé hoy), lo primero que haría sería reducir drásticamente el tiempo dedicado a posicionamiento SEO y demás algoritmos.

Es un juego absurdo en el que tienes todas las de perder. Siempre gana la banca, o sea Google.

Cuando lancé La Academia de Marketing Online (y tantos otros blogs en tantos otros nichos de mercado) estaba obsesionado con el SEO. Pensaba que si era capaz de descifrar el algoritmo de Google y le daba al monstruo lo que quería, todas mis necesidades de tráfico estarían cubiertas y recibiría una avalancha de visitas todos los días como por arte de magia.

Según mi experiencia (y quiero recalcar que es mi experiencia personal) no es una buena idea construir un proyecto viable a largo plazo en terreno alquilado, es decir dependiendo exclusivamente del tráfico orgánico de Google.

Vas a tirar a la basura innumerables horas investigando las últimas noticias y rumores de Google -lo que funciona hoy en día y lo que no- y vas a tirar a la basura todavía más horas implementando, iterando, midiendo y volviendo a probar.

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Imagen cortesía de YourSeoSucks.com

Terminarás trabajando para Google en lugar de para tus Usuarios, y terminarás odiando a Google, a tus Usuarios, a tu propio proyecto e incluso a ti mismo. Créeme, me ha pasado, y el odio (como en tantas otras facetas de la vida) no es un buen compañero de viaje en esto del marketing online.Hazme caso. Invierte ese tiempo en crear algo realmente útil para tu Audiencia, como por ejemplo un podcast.

¿Sabes cuál es el problema de fondo?

El problema de fondo es que aunque logres acertar con los ingredientes mágicos del SEO (unos ingredientes que, por cierto, cambian varias veces al año) el tipo de tráfico que recibirás será un tráfico “eventual”. Serán simples estadísticas de visitas y sesiones en Google Analytics, personas que andan buscando alguna información concreta y que por lo general cuando lo encuentran se marchan.

La información pura y dura aporta valor, y eso está bien, pero no enamora ni fideliza.

Si quieres construir un negocio sólido y rentable a largo plazo, necesitas enamorar a tu Audiencia y establecer una conexión emocional con ellos porque es tan importante el contenido que ofreces como tu personalidad a la hora de ofrecerlo. Esa es una de las bases del Método ÉPICO (mi método probado para crear un negocio rentable en Internet desde cero).

Y eso difícilmente se transmite mediante una visita “accidental” desde Google.

No quiero ni pensar en la cantidad de horas que he echado investigando sobre los últimos cambios en el algoritmo de Google – tanto los que fueron confirmados oficialmente como los que no. No quiero ni pensar en la cantidad de horas que estuve buceando entre foros y comunidades de posicionamiento web, persiguiendo el último unicornio multicolor que prometía un billete express directo hacia la primera posición de Google. Te aseguro que si pudiera volver atrás, se me ocurren decenas de cosas más productivas que podía haber hecho con ese tiempo.

No te digo que el SEO no funcione. No. Todo lo contrario. Claro que funciona, pero sólo cuando se acierta con la fórmula y generalmente por un tiempo limitado.

De hecho, si tienes cualquier tipo de presencia en Internet (por ejemplo un blog) es imprescindible conocer los principios básicos del posicionamiento web como te expliqué aquí.

Pero no puedes ni debes depender de ello, porque incluso cuando funciona – cuando la última medida, técnica, truco o táctica que has implementado surte efecto – a medio o largo plazo volverás a caer nuevamente. Siempre. Y la frustración será cada vez mayor.

Exactamente lo mismo sucede con Facebook (que tiene su propio algoritmo maquiavélico), Twitter, YouTube y prácticamente todas las redes sociales. Porque al fin y al cabo de alguna forma necesitan priorizar toda la información y decidir lo que se ve y lo que se esconde entre la maraña de contenidos que comparten sus Usuarios cada día.

Si pudiera volver atrás, por tanto, me centraría en aprender los principios básicos del posicionamiento web y trataría de comprender la esencia de los diferentes algoritmos de las principales redes sociales, pero a partir de ahí volcaría mis esfuerzos en atender a mis Usuarios – conocer de primera mano lo que quieren – en lugar de buscar atajos. Me concentraría desde el minuto cero en crear vínculos con Personas, en lugar de limitarme a generar “tráfico” o “páginas vistas”.

Porque al final del día, a largo plazo, esos vínculos con tu Audiencia son los que te diferencian de la competencia. En este artículo te expliqué algunas ideas para hacerlo.

Centraría el tiro (más foco)

Robert Kiyosaki (emprendedor, inversor, conferenciante y autor del célebre bestseller Padre Rico Padre Pobre) dijo en una ocasión:

“9 de cada 10 empresas fracasan, así que puse en marcha un plan infalible: lo intenté 10 veces.”

La verdad es que el planteamiento de Kiyosaki es irrefutable. Hay que ser conscientes de las probabilidades reales de éxito, y actuar en consecuencia. Si sabemos que las probabilidades de éxito por definición son escasas (tanto en Internet como en cualquier otro tipo de negocio), la perseverancia y la determinación nos sugieren que cuanto más hagamos, más probabilidades tendremos de conseguirlo.

Sí y no.

Ciertamente la perseverancia es el ingrediente número uno del éxito en el mundo de los negocios, pero hay que perseverar con sentido común y – sobre todo – sin dispersarse. Hay que perseverar en la dirección adecuada.

A la hora de priorizar tus acciones de marketing online, decidir cuánto tiempo debes dedicar a cada proyecto y qué acciones conviene aparcar indefinidamente, te recomiendo guiarte por el acrónimo FOCUS: “Follow One Course Until Successful” (sigue una sólo camino hasta alcanzar el éxito).

Retroceder El Tiempo

Imagen cortesía de Lifestyle By My Own Design

Te vas a dispersar, trabajarás muchas horas, dedicarás mucho esfuerzo y perseverarás… ¡Pero en mil y una direcciones diferentes!Si estás involucrado en más proyectos de los que puedes manejar, o si pretendes abarcarlo todo e implementar mil cosas al mismo tiempo en un proyecto, no tienes suficiente foco. Lo tengo comprobado, y si pudiera volver atrás en el tiempo sería muchísimo más conservador con el número de proyectos que pongo en marcha simultáneamente y también con el número de tentáculos, herramientas, tácticas o técnicas que intento ejecutar simultáneamente en cada uno de ellos.

A efectos prácticos no significa que no vayas a tener éxito, sino que estás empujando tantas cosas en tantas direcciones diferentes, que ninguna avanza lo suficiente.

Imagínate que trabajas en un almacén, y tu objetivo es mover cajas muy pesadas desde el punto A hasta el punto B. Esa es tu misión. Nada más.

Las cajas son tan pesadas que después de empujar durante 15 minutos apenas logras desplazarla 10 metros y debes descansar otros 15 minutos antes de empujar de nuevo.

Puedes intentarlo de dos maneras:

  1. Empujar una caja en dirección al punto B, descansar 15 minutos. Tomar una segunda caja, empujar esta segunda caja en dirección al punto B. Descansar 15 minutos. Tomar una tercera caja, empujar esta tercera caja en dirección al punto B. Descansar 15 minutos. Volver a empujar otro poquito la primera caja… Y así sucesivamente.
  2. Centrarte en empujar una sola caja. Descansar 15 minutos. Volver a empujar LA MISMA CAJA EN LA MISMA DIRECCIÓN. Descansar 15 minutos.

Si entendemos que alcanzar el punto B es alcanzar el éxito, ¿qué ruta te parece más eficaz?

Obviamente si estás intentando sacar adelante cuatro o cinco proyectos totalmente independientes, la importancia de mantener el foco es evidente. Pero lo difícil es identificar las piezas prioritarias (las cajas que deben ser trasladadas del punto A al punto B) y asignar un orden de ejecución dentro del mismo proyecto.

Una de las cosas más importantes que he aprendido durante los 15 años y pico que llevo involucrado en este fascinante mundo del marketing digital es que la ultra-especialización es cada vez más importante para diferenciarse, para encontrar el foco y para aportar valor que en el fondo es de lo que se trata todo este tinglado.

Invertiría antes

Qué fácil se ven las cosas a toro pasado, ¿verdad? Así todos acertamos.

Para lucir, hay que invertir. No es la primera vez que lo digo (sé que en el podcast lo he mencionado más de una vez), y desde luego lo seguiré diciendo porque es una de las lecciones más valiosas que he aprendido.

Vivimos en la era del “Lean Startup”. El “Growth Hacking” está de moda (aquí tienes mi metodología). El Marketing de Guerrilla es “cool”. Todo eso está genial, porque significa que uno puede poner en marcha un negocio súper rentable en Internet con una inversión infinitamente menor de lo que haría falta para construir un negocio “tradicional” igual de rentable en la calle.

Pero esto no significa que sea gratis. No tiene sentido. Un negocio requiere inversión para generar ingresos.

Si no te convence mi argumento, escucha esta entrevista que le hice a mi amiga Vilma Núñez (una de las mayores expertas en redes sociales del mundo mundial).

Madre mía del amor hermoso, ¡cuánto tiempo y cuánta energía he perdido por no invertir a tiempo! ¡Cuánto tiempo he perdido aprendiendo a hacer cosas que podía haber subcontratado! ¡Cuánto tiempo he perdido utilizando herramientas gratuitas con funcionalidades limitadas en lugar de invertir en herramientas profesionales para hacer mi trabajo mejor!

Cómo Volver Atrás

Imagen cortesía de Moneysmartguides.com

Como mínimo, y dependiendo tanto del estado de maduración de tu negocio como de tus propias posibilidades económicas, en algún momento deberías considerar la posibilidad de invertir en: Bueno, estrictamente hablando nunca es tiempo perdido porque al fin y al cabo siempre se aprende algo, y ese saber siempre es útil; pero el saber sí ocupa lugar, porque mientras “aprendes” o haces ciertas cosas por tu cuenta que quizás deberías delegar, necesariamente estás dejando de hacer otras cosas donde realmente puedes aportar mucho más valor añadido y por tanto estás renunciando a cosas que pueden tener un impacto mayor en tu negocio.

  • Una página web profesional con tu propio dominio (en esta guía te explico cómo crear un blog o página web profesional paso a paso en apenas 15 minutos).
  • Una plataforma de e-mail marketing. El dinero está en la lista, ojalá me hubiera dado cuenta antes. A día de hoy el e-mail marketing es el principal canal de comunicación con mi Audiencia y – sobre todo – un canal que no depende de los algoritmos de Google, ni de Facebook, ni de nadie (ver el punto número 1 de este artículo). Pase lo que pase, mi lista de e-mail marketing me permite mantener el contacto con mi gente independientemente de lo que decidan hacer los distintos algoritmos.
  • La versión “premium” (o de pago) de herramientas online como Optimize Press, LeadPages, Buffer o plantillas y plugins profesionales.
  • Ayuda. Vencer el Síndrome del Superhéroe aprendiendo a delegar y subcontratar tareas de tu trabajo para poder centrarte en las áreas donde verdaderamente puedes aportar un valor diferencial.
  • Publicidad y tráfico pagado. Por desgracia, los negocios online (especialmente aquellos basados alrededor de contenidos donde las barreras de entrada son muy escasas por no decir inexistentes) no siempre despegan con facilidad y puede resultar mentalmente agotador esperar hasta que los Usuarios nos encuentren. La promoción activa, a través de canales gratuitos pero también invirtiendo en publicidad online altamente segmentada (por ejemplo a través de Facebook Ads o Twitter Ads) es un requisito indispensable para generar la tracción necesaria que impulsará el negocio.
  • Formación. Si finalmente decides hacerlo tú mismo, en lugar de subcontratar o delegar ciertas tareas a personas y empresas especializadas, yo creo que es inteligente ir al grano y perder el menor tiempo posible. Hoy en día, gracias a plataformas de e-Learning como Tutellus.com o Udemy (así como infoproductores independientes) podemos encontrar cursos asequibles sobre prácticamente cualquier cosa que queramos aprender a hacer. Quizás no obtendremos una titulación oficial (aunque es algo cada vez más frecuente), pero obtendremos unos conocimientos prácticos que al fin y al cabo es lo importante para alguien con mentalidad emprendedora. Jamás han existido tantos recursos y contenidos a nuestra disposición para aprender, así que eso de “no sé cómo se hace” ya no es una excusa válida para alguien que tenga un sueño que cumplir o una meta que alcanzar. Por cierto, hablando de formación, ¿conoces ÉPICO y Podcasting Power?

Conclusión

Y ahí lo tienes. Tres tropiezos – tres errores monumentales – que he cometido yo en mis aventuras online y que haría de forma diferente si pudiera volver atrás.

Yo no puedo retroceder en el tiempo, pero compartiendo mi propia experiencia puedo ayudarte a ti a evitar los mismos errores. Espero que lo aproveches 🙂

Este artículo apareció primero en OscarFeito.com. A mí me ha costado mucho crearlo, pero si te gusta, no cuesta nada compartirlo 🙂

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