Lo reconozco, soy un fanático de los cachivaches electrónicos y de los podcasts.

Hace aproximadamente media década, mis padres me trajeron de Estados Unidos un iPod vídeo con 30 Gb de capacidad. Puedo decir con total seguridad que es el dispositivo electrónico que más he utilizado, ya que en mayor o menor medida escucho algo en él prácticamente todos los días y me acompaña en cualquier viaje. Acostumbrado a un reproductor Samsung Yepp con una memoria interna de tan sólo 32 Mb (escasamente 12 ó 14 canciones), el iPod vídeo me pareció una auténtica maravilla pero no tenía del todo claro cómo iba a ocupar todo ese espacio.

Al poco tiempo de tener el iPod, y enchufarle sin pudor cada una de las canciones que había escuchado a lo largo de mi vida, descubrí eso del podcasting. El término podcast surge combinando las palabras iPod y broadcast (transmisión en inglés), y hace referencia a emisiones de audio realizadas por amateurs o profesionales con cierta periodicidad sobre la más amplia variedad de temas. Economía y empresa, negocios, religión, cultura, viajes, cine, gastronomía, humor, actualidad… Busques lo que busques, es muy posible que ya exista más de un podcast que trate ese tema. Suelen ser gratuitos, y una vez descargados en tu reproductor de música puedes escucharlo cuando quieras y tantas veces como quieras.

Recientemente caí en la cuenta de que estaba pasando demasiado tiempo en el coche y, lo que es peor, tenía la sensación de estar tirando ese tiempo a la basura. Probé escuchar noticias, música de todo tipo, tertulias, audio-libros copiados previamente a CD… Pero nada de esto me resultaba demasiado estimulante. Entonces descubrí el transmisor FM Belkin Tunecast II, que llevo utilizando un par de días, y su funcionamiento me ha impactado profundamente. El aparato en cuestión cabe en la palma de la mano; un cable se enchufa a la toma eléctrica del coche (toma de mechero) y la otra va a la salida de audio del reproductor MP3 (donde habitualmente enchufamos los auriculares). Luego, seleccionas una emisora FM libre en la radio de tu coche y tecleas la misma emisora en el Tunecast. Lo que sucede después me parece mágico. El dispositivo transmite el audio que le está entrando del reproductor MP3 (en mi caso, el podcast que me resulta mucho más gratificante que las tertulias matutinas en la radio convencional) a través de la emisora FM seleccionada para que puedas sintonizarlo en la radio del coche.

Vale que tiene ciertas limitaciones, como las interferencias en determinadas zonas del centro de Madrid, pero con este cacharrito de 29€ he conseguido que mis desplazamientos en coche sean un momento productivo, divertido y didáctico cada día.

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